Ayer y mañana
Jueves, 15 de Octubre de 2009 por Javier Redondo Jordán
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Vuelvo a leer estos días los diarios de Trapiello. Se trata de Do fuir, el noveno tomo. No es la primera vez que saco a relucir su Salón de pasos perdidos en este cuaderno, pero en esta ocasión sólo lo hago de manera circunstancial. Llevo, ya lo sé, muchos meses sin escribir en él, afanado en otros asuntos, en otras literaturas, que me han consumido casi todo el tiempo, el pensamiento y el sueño. Hoy, liberado un poco de la carga de esos otros libros, leía de nuevo a Trapiello, y sus palabras se me antojan siempre estimulantes, inspiradoras. No tiene por qué hablar de grandes cosas, pero su tono es sosegado, reflexivo, no exento de cierto cinismo, dulce, casi hipnotizador. Su estilo, sencillo y sutil, afianzado en los silencios, en la contemplación. Posee esa rara capacidad de prestar atención al ruido del mundo, como quien entiende el lenguaje de los pájaros, para separar sus frecuencias, modulándolas, amplificando las que nadie más escucha hasta hacerlas audibles. Estaba en lo cierto aquél que decía que a un escritor le basta con tener vista y oído. Ése es el secreto de los poetas. Hay a quien la naturaleza no concedió esos talentos y, sin embargo, se dedican a la literatura. Sin más remedio que tratar de ocultar sus carencias, porfían por envolver sus escritos en la farfolla que conforma ese ruido del mundo al que aludía, contribuyendo así a cubrir aún más esas frecuencias sordas y secretas, ultrasónicas, y con ellas a quienes son capaces de descubrirlas.
Leer los diarios de Trapiello me ha hecho acordarme de los míos, tanto tiempo abandonados injustamente, y de la gente que solía leerlos con cierto gusto, según me aseguraban algunos. De modo que he apartado el libro para sentarme al escritorio y bosquejar estas líneas.
Hagamos, pues, balance de lo acontecido en el ínterin. Decíamos ayer.
Lo diremos mañana.






Trapiello escribe en castellano o en gallego ?
Javier, podrías recomendarme un libro del Buen Dragó, pero uno que no sea ni barroco ni esotérico.
Dime uno de tus preferidos.
Su obra es inmensa, pero me gustaría leer al Dragó más auténtico. También al más “frugal”.
Ya sabes que India NO es mi gran pasión.
Gracias, Javier.
Un abrazo
Trigolimpio
Querida Trigo:
Perdona que no escriba demasiado, pero es que estoy terminando de corregir mi próximo libro, que tengo que entregarlo la semana que viene. Trapiello escribe en castellano. De hecho es leonés, no gallego. Y con Dragó siempre hay que empezar con “El camino del corazón”. Tiene la dosis exacta de todo. Y si no te apetece nada de la India ni los viajes, sin duda “Soseki. Inmortal y tigre”.
Abrazos, y gracias por leer tan atentamente.