La vida a través de una lente
Viernes, 29 de Enero de 2010 por Javier Redondo Jordán

Me gusta la palabra espectáculo. Viene del latín spectaculum, apelativo nominal del verbo spectare, que significa mirar, contemplar, observar atentamente, y comparte origen con su análogo griego, salvo que éste invirtió las consonantes de la raíz indoeuropea spek, transformándose en skep, vocablo del que proceden, por ejemplo, escéptico y escopo. Del mismo germen latino provienen también espía, espectro, espejo y especular, que son voces más ambiguas, volátiles e irreales. Lástima que la lente no se inventara cuando las lenguas primigenias lanzaban sus primeros vagidos. Aunque ya se conocían algunas propiedades parecidas en ciertos cristales de mineral en la Hélade de los sabios, no sería hasta la Edad Media cuando se desarrollara la técnica de las lentes. Tal es el motivo por el que, tanto en latín, lens, lentis, como en castellano, lente, su nombre no surgió como identidad, sino como copia, haciendo referencia a su similitud con una lenteja. Carta de nacimiento demasiado vulgar para un hallazgo que, tanto filosófica como pragmáticamente, se destacaría entre sus semejantes por su trascendencia a lo largo de los siglos venideros. Más elegante me parece su derivación inglesa, que tomó del latín su spectacle para referirse al espectáculo, y el plural, spectacles, para nombrar las lentes, las gafas y los anteojos, mediante la cual el término ha logrado la perfección.
Ésa es la acepción que yo prefiero, aunque únicamente se trate de una visión interesada que no acepta el diccionario. Pensar en el espectáculo como la vida observada a través de una lente, como un fluido estudiado mediante un microscopio o con un telescopio mirar las estrellas, donde todo, lo hermoso y lo grotesco, se magnifica, donde cada detalle tiene entidad en sí mismo y no pasa desapercibido, donde lo accidental alcanza categoría de esencial, donde lo inexplicable en apariencia de súbito adquiere sentido, conectado a otros elementos del escenario vital por hilos sutiles, invisibles a simple vista cuando cae el telón.
Visto así, mi concepto de espectáculo se antoja cercano a la definición de arte. Es precisamente el arte el medio del que nos valemos para explicar aquellas parcelas de la vida que su propia vivencia no basta para abarcar la totalidad de su significado. El arte sólo es la realidad corregida a voluntad, del mismo modo que la vista se gradúa con una lente adaptada a nuestras necesidades. Por eso acudimos al arte, para satisfacer la carencia de belleza, orden y bondad que no hallamos en nuestro entorno, pues la naturaleza es imperfecta. De ahí que ésta, en sus momentos más elevados, no haga otra cosa que imitar al arte.




Magnífico ensayo, Javier, el tuyo !
El ARTE, como su anagrama bien indica, nos RETA al pensamiento y a la sensibilidad, tan malgastada, de esta socieda consumista y prosaica.
Saludos desde la grisitud y el frío de Berlín en invierno.
Hola Javier !
Mi dirección electrónica NO está BIEN escrita.
Aquí la correcta: adelisi@gmx.de
No se trata de un medicamento, sino de las iniciales de mis dos apellidos ( s i ) Santander Illera.
Por cierto, está siendo un “descubrimiento” -para mí maravilloso- el poder acceder a tus ensayos.
Y, por supuesto a la página Web del buen Dragó.
GRACIAS . . . y sigue así !!!
Gracias, Adelina. Nunca había pensado en el anagrama de ARTE. Es otra perspectiva, claro. Me alegro de que te haya gustado. Este blog lleva abierto ya cuatro años, así que, si te gusta, hay material para aburrir. Últimamente estoy armando un libro que agrupará parte de los trabajos que he ido realizando en estos años y que se publicará a lo largo de los próximos meses. Te tendré informada.
Abrazos.
“La vida imita al arte” Oscar Wilde.
Y según Ayn Rand el verdadero arte debe buscar la belleza y no regodearse en la fealdad.
cuando los granos se trituran y te llaman curiosos
para besarte desde un pocillo blanco.
DirtyBertie: La belleza según qué. El vulgo “belleza” excluye a todos los que representaron monstruosidades para expresar monstruosidades. Sólo como curiosidad: hace más de veinte años, cuando estudiaba Bellas Artes, se repartieron suspensos en un aula por relacionar Arte y Belleza.
Saludos.