El irresistible ascenso de la estética
Sábado, 13 de Febrero de 2010 por Javier Redondo Jordán

Cada día me siento más cercano a las posiciones estéticas como justificación del arte. Mientras que la ética es sometida a constante discusión, y en ocasiones dictada por la autoridad máxima de un juez para zanjar el debate, la voluntad estética es indiscutible, irreprochable.

Hace poco he escrito un largo reportaje sobre Lady GaGa, del que me siento particularmente satisfecho. Todavía permanece inédito, espero que por poco tiempo. En él analizo con detalle aspectos de la cantante que me parecen genuinos y en los que nadie parece haber reparado. Su inmenso talento es inspirador, estimulante, y ella tiene buena parte de culpa, al igual que Wilde, de que mi sentido de la ética se bata poco a poco en retirada.




A mí lo que me pasa con Lady Gaga (por cierto, por aquí arrasa) es que no consigo saber que cara tiene.
Lo has clavado, Dirty. Ése es precisamente el núcleo duro de mi reportaje. Espero publicarlo pronto.
Es evidente que pertenezco a otra generación.
No se me ocurriría plantearme el concepto de estética tomando como referencia a este personaje, que, por cierto, no me parece ni original, ni creativo.
Bueno, a penas conozco “su obra”.
Desde Berlinfrío,
saludos mil.
Por cierto Javier, te gusta Pink ???
Imagino que sí. Con éste acontecimiento de mujer sí que se podría intentar un ensayo sobre estética.
Los espectáculos que ella nos presenta son de una calidad y ORIGINALIDAD dignos de ser “ensayados”. Además sabe cantar e interpretar y su música (Pop) es buenísima.
La GaGa me recuerda a Madona: Mejor dicho a una caricatura de ella. Pero Madona, por lo menos, marcó unas pautas en el mundo Pop y la Gaga SÓLO COPIA, aunque se sienta muy original y muy “rompemárgenens”.
Un abrazo desde Berlinfrío, hoy con un sol bastante tísico, pero algo es algo, pues se llevaba metido en su sanatorio invernal desde Octubre.
Querida Trigo:
Lo siento, pero Pink nunca me ha dicho nada. Ni ella ni su música. La veo demasiado bruta para mí. Admiro, eso sí, que se haya mantenido a lo largo de tantos años en la escena musical, que tiene su mérito. Te acepto eso de que Lady GaGa copia, y no sólo a Madonna, pero al hacerlo supera de lejos a todos los originales con un talento que hacía décadas que no se veía sobre un escenario. He empleado 6 páginas en explicarlo en ese reportaje al que he hecho mención. Paciencia. Bueno, y ya puestos, si Lady GaGa es hija de Madonna, Pink lo es de Brigitte Nielsen, que también sacó algún disco.
Besitos, y gracias por replicar.
Javier, anoche estuve en un sitio absolútamente Lady Gaga: Cafe En Seine. Lo más kitsch del universo mundial. Pero con muchísima gracia. Casi tan kitsch como el Abades de Sevilla. Recomendable.
Javier, a mí Pink tampoco me apasiona.
Yo, en realidad, no escucho “voluntariamente” casi nunca música pop.
Pero, los últimos trabajos de Pink, mostrados en televisón, me parecen un espectáculo muy digno de llamarse así y la he visto con otros ojos.
Los principios de su carrera no los seguí nunca, como tampoco me interesan ahora los de GaGa.
He echado de menos tus publicaciones en el blog, pero hoy ya nos has vuelto a regalar tus interesantes colaboraciones. Gracias!
Un abrazo
Trigolimpio
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