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Articulistas en el Café Gijón

Written by | 23 May 2013 | 5

Café Gijón

El Café Gijón acaba de cumplir 125 años de existencia, 125 años acogiendo al mundillo literario y artístico, acabando por convertirse en una institución cultural de la vida madrileña, en un referente de la literatura. En su interior se respira el artículo y la poesía. El olor a café y el perfume a musa embriagan la mente de los primeros escritores que optaron por convertir el Café Gijón en un templo literario. Francisco Umbral, el Umbral de la literatura del siglo XX, el jardinero mayor del lenguaje, escritor en el Gijón, escribió de los artículos y articulistas que han frecuentado siempre el Gijón, decía: «Los artículos flotan en el aire de este café». Así ha sido y así vuelve a ocurrir.

Café Gijón

En su día el mismísimo José Ortega y Gasset pidió recado de escribir en el Gijón, garrapateando en sus mesas artículos en los que dejaba mensajes señoritingos: «Lo cursi abriga», y filosofaba: «Yo soy yo y mi circunstancia». Enrique Gómez Carrillo, que llevó a Mata Hari al Gijón y modernizó el periodismo, pedía café y coñac brindando por la imaginación, ahogándose en alcohol. Hoyos y Vinent, gordo y bujarrón, escribía bajo la inspiración de las musas; las musas las vislumbraba en las braguetas de los contertulios. Los falangistas, como la bella Eugenia Serrano, echaban pólvora en el tintero, y para disimularlo, usaban un lenguaje poético. Eugenio Montes, aristocrático, elogiaba a la falange en sus artículos. Ruano decía que Montes llevaba muchas novelas sin escribir. César González-Ruano se pasaba las mañanas en el café gratinando los artículos con toses nicotinadas. El humo de sus propios cigarros no le dejaba ver bien el folio. Cuando no encontraba tema para el artículo escribía de Carlitos, el gato del café. Eugenio d’Ors se inventó la glosa, fue uno de los más ingeniosos parlamentarios del papel. El memorión José Altabella, entre artículo y artículo, bebía, aunque en su casa le pedían que no bebiese para que no olvidase. Altabella confesaba: «Si bebo es para eso, para olvidar». Los periodistas de Nueva Juventud Creadora, garcilacistas, hacían periodismo paisajístico, como Pedro de Lorenzo, estilista, escritor total, aunque acusando las carencias de ausencia de ideas y la falta de compromisos de actitud, imperdonable en un periodista maestro con la pluma. Los pupilos de Emilio Romero, de Pueblo, mojaban la péñola para escribir los artículos en el whisky, en lugar de en el tintero. Amilibia dejaba la propina según le corría la sangre de fluida por la vena creativa. Manuel Alcántara, Cuco Cerecedo, Juby Bustamante, Jesús Pardo, Feliciano Hidalgo, Elvira Huelbes, Luis Del Val, Eduardo Chamorro, Walter Haubrich, Javier Figero, Carmen Deben, Antonio Moneo, Pablo Sebastián, Rafael Flórez, Ana María Navales, Eduardo Mendicutti, Nativel Preciado, José Luis Gracia Mosteo y Javier del Castillo introdujeron el color en los artículos, el arco iris de las ideas se expandía en los folios. Eduardo Haro Tecglen escribía poniendo los puntos sobre las íes y las denuncias sobre las injusticias. Arturo Pérez-Reverte cuando venía de los frentes bélicos iba al Gijón escribiendo artículos que goteaban sangre, sudor y lágrimas. Su pluma es como la espada del capitán Alatriste. Moncho Alpuente con cada metáfora intercedía en la Movida de Madrid. Luis Carandel apostillaba sus artículos con anécdotas, así lo hacían también Chumy Chúmez, Ramón Irigoyen y Antonio D. Olano. Los noctámbulos Javier Villán y Luis Antonio de Villena hacen prosa lírica; con su lenguaje poético leerles es adentrarse en un jardín literario. El lenguaje de Raúl del Pozo, quevediano y canallesco, convierte sus artículos en pulso de la calle, en ecos mundanos y palaciegos. Cualquiera de sus artículos los hubiera querido firmar con gusto Truman Capote. Raúl no es que escriba literatura, él es literatura. Juan Cruz procura no vulnerar los egos revueltos de los que escribe; como Ortega, cree que la erección es un pensamiento, asegura que tiene pensamientos. Fernando Sánchez Dragó, comunicador total, lleva en sus espaldas siglos de literatura, en el pecho una camiseta con su nombre. Matías Antolín, miel ácrata, endulza sus artículos de utopías. Antonio Pérez Henares deshacía los nudos de la dictadura con artículos aperturistas. Umbral tapaba con la bufanda el artículo para que nadie se lo plagiase en el café. Miguel Ángel Aguilar, como Pedro Crespo, Raúl Heras, Juán Cueto, José Antonio Jáuregui o José Luis Gutiérrez ‘Guti’, sólo usaban tinta democrática, convirtiendo el artículo en una cuestión de honor. A Pablo Sebastián, maestro de la síntesis, se le quedaban cortos los artículos. Iba para aurora boreal, pero se quedó en Aurora Pavón. Dirigió El Independiente, periódico oficial del Café Gijón. Felipe Mellizo creó escuela gracias a su mesado cultural y a que era literario hasta estornudando. Rosa Montero venía del Mayo francés escribiendo artículos oxigenados de libertad y buenos propósitos. Maruja Torres sensualizó con su picardía literaria el puritanismo de la prensa. Julio Llamazares le leía el artículo a su perra Bruna; si no ladraba el can, es que lo daba por bueno. Antonio Mingote desde el Café Gijón dibujando para la prensa se inventó Madrid. Eduardo Mendicutti escribiendo sufre un desdoblamiento personal, cambiando su semblante de hombre lobo por el de una oveja que se llama ‘La Susi’. A Antonio Gala le han llegado a sacar el mismo artículo tres días seguidos en El Mundo. Gala, como Cesare Pavese, tiene claro que: «Es hermoso escribir porque conjugas dos alegrías: hablar solo y hablar a una multitud». Manuel Vicent es el Antonio López de la prensa, en cada artículo desarrolla una nueva estrategia ajedrecista de la literatura. Umbral lo catalogó como «preciosista de lo atroz y maestro del género». Su imaginación es un portento. El ensayista europeo Tom Burns Marañón convierte en ceremonia escribir y beber vino, su inteligencia y sensibilidad le convierten en conciencia pensante que busca para el presente el universalismo de la cultura. Cervantes decía: «El que anda mucho y lee mucho, ve mucho y sabe mucho». Eso le ocurre a César Antonio Molina, por ello sus artículos enseñan y alimentan. Como Cesare Pavese, anota instantes. Federico Jiménez Losantos, provocador, escribe los artículos en una hoja de afeitar. Amando de Miguel escribe con el efecto acordeón, es decir, con tiras y aflojas, no se le descoloca ni una coma, ni se le lleva el viento un acento ni un propósito. Hermann Tertsch agudiza tanto el predicado que al sujeto, a veces, sólo le acompaña el verbo. Sus críticas parecen salidas de un laboratorio de artefactos pirotécnicos. Practica el artículo cohete. Concha García Campoy, ella misma es un artículo de lujo, asegura que el Café Gijón es un nido de malas lenguas. Ernesto Parra, la imaginación en el folio, encadena aforismos engarzados con ingenio, audacia y osadía, sus artículos son pan caliente. Miguel Naveros fue concebido con tinta de redacción. Escribiendo del circo de la política trata el periodismo comprometido con la dignidad social. J.J. Armas Marcelo en las columnas disecciona con su pluma bisturí lo tratado, hace periodismo literario, artículos en los que palpita el teatro humano. El joven Antonio Lucas, periodista absoluto con exuberante lenguaje poético y mordaz, ha irrumpido en la prensa venido de la poesía, sorprendiendo con su perfil de metáfora y su cuidado estilístico, savia nueva en el Gijón, que toma el testigo de los reconocidos, de los maestros del pasado siglo. Como Antonio Lucas, intentando meter la vida en un artículo, cuatro quijotes de la pluma, Javier Redondo Jordán, Eduardo Martínez Rico, Jesús Nieto Jurado y Cristóbal Villalobos, han creado una revista on line. Dirigida desde el Café Gijón, con la idea de que la publicación en Internet coja prestigio con firmas consagradas y con autores jóvenes. El Café Gijón, gracias a estos cuatro mosqueteros de la pluma que han demostrado con su trayectoria personal una calidad literaria incuestionable, va a continuar la tradición de que en su aire flotan los artículos.

José Bárcena
Camarero y Relaciones Públicas del Café Gijón

comida en el café gijón fernando sánchez dragó juan josé armas marcelo pepe esteban eduardo martínez rico
Comida en el Café Gijón con Fernando Sánchez Dragó, Juan José Armas Marcelo, Pepe Esteban y Eduardo Martínez Rico, entre otros

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5 Responses to “Articulistas en el Café Gijón”

  1. 04 June 2013 at 00:54 #

    Impresionante.Sólo así se puede definir este artículo de Pepe Bárcena, con
    un ejercicio de memoria increíble, citando a innumerables escritores, a mi
    entre ellos. Gracias, Pepe, por meterme en el apartado de los periodistas que “introdujeron el COLOR en los artículos, el arco iris de las ideas…”, junto, entre otros,con Manuel Alcantara (maestro) y Eduardo Mendicutti.
    Sólo añadir que voy al Gijón desde los 16 años, y que nunca he dejado de ir. Esta misma tarde me tomé una horchata en su terraza.Y en mi casa, como bien sabe Pepe, tengo la única Silla que el Café Gijón me regaló en su día.Y que mi primera novela publicada, hace ya 24 años, fue Finalista del
    Premio Gijón En “Esta Noche en el Gijón”, título de aquella novela,dialogaba yo con Lorca, Neruda,Bobby Deglané, Tierno Galván y Josefina Carabias entre las tazas de café humeante de nuestro querido Gijón.

  2. 04 June 2013 at 17:10 #

    Después de 40 años de jefe de cocina en este imperio de la literatura me encanta ver esta revista, gracias a José Bárcenas que me ha dado la dirección, os mando un saludo a todos los que hacéis este trabajo.
    A mi se me ha pegado un poquito de ganas de escribir, tengo mis poemas dedicados a la vida que yo veo, solo soy un aficionadillo, Bárcenas ya conoce algo mio.
    Si os parece os puedo mandar algo mio, saludos.

  3. 04 June 2013 at 18:13 #

    Como codirector de “A vuelapluma”, recojo vuestras amables palabras, Antonio y Amador. Es cierto, el artículo de José Bárcena es magnífico.

    Amador, envíanos algunos de tus poemas, por supuesto. Eso ni se pregunta. Supongo que sabrás la dirección, pero te la pego aquí: revista@avuelapluma.com

    Un abrazo.

  4. 05 June 2013 at 06:52 #

    JAVIER, un placer conocerte por aquí como codirector de “A vuelapluma”, espero que la róxima vez sea tomando algo en la terraza del Gijón, que al fin salvamos entre todos con nuestras protestas el año pasado. Estoy seguro que esta revista, a la que me uno desde ya, va a ser todo un éxito en el mundo literario madrileño, Amador, ya tengo muchas ganas de leer tus poemas, mándalos como te dice Javier.
    Yo también te voy a mandar alguna colaboración, Javier, con vuestro permiso. Fui muy amigo de Alfonso el cerillero, al que dediqué algunos de mis artículos periodísticos, era un hombre genial como todos sabemos.
    Un abrazo para todos y ¡adelante¡ con esta Revista, que ya considero también “mi” revista.

  5. 05 June 2013 at 12:42 #

    Antonio, el placer es mío. Seguro que pronto coincidiremos en el Café Gijón o en su terraza. Ni que decir tiene que recibiremos tus artículos con mucho gusto y que estaremos encantados de publicarlos en “A vuelapluma”, que por algo es la revista hecha desde el Café Gijón. Un abrazo fuerte.