10:01 pm - jueves mayo 23, 2019

Así que pasen 100 años, seguimos a Federico García Lorca

Written by | 08/03/2019 | Comentarios desactivados en Así que pasen 100 años, seguimos a Federico García Lorca

Durante este año y con motivo de los 100 años de la llegada del poeta a Madrid en 1919, se han programado una miscelánea de actos culturales para homenajear su memoria. Uno de los escenarios previstos para febrero tuvo lugar en el Congreso Internacional Federico García Lorca: 100 años en Madrid (1919-2019), que recorrió la ruta del artista, con paradas en los principales ambientes culturales de la capital, donde se repasó la trayectoria de su vida y obra: El Auditorio Sabatini del Museo Reina Sofía, el Paraninfo Histórico de la Universidad Complutense, la Residencia de Estudiantes, el Auditorio de la Real Casa de Correos y, como colofón, el Teatro Español. Entre las variadas conferencias destacamos la intervención de la profesora Fanny Rubio, quien abordó la intensa actividad del joven escritor en los variados círculos culturales que frecuentó en el ambiente madrileño durante los años 20. Allí conoció a Salvador Dalí, Luis Buñuel, a los poetas de la Generación del 27 y a otros intelectuales de la época, con quienes compartió las tertulias en el mítico Café Gijón y otros espacios.

Cada ponencia nos transportó al retrato completo de todas las geografías artísticas que conquistó Lorca en sus distintas facetas creadoras. Un intenso y conmovedor itinerario por sus poemas, cartas, romances, canciones, dibujos simbólicos, farsas y estrenos teatrales en el Teatro español. Sin embargo, la huella más profunda de su paso por Madrid se hallaría en la estancia que aún perdura intacta en la Residencia de Estudiantes, segunda casa que albergó su inquieta vitalidad juvenil y la esencia de su polifacético espíritu existencialista.

Es innegable resaltar el primordial lugar de la mujer en toda la obra teatral lorquiana. Como experto conocedor del mundo femenino y de la sociedad española de principios del siglo XX, en sus obras se contraponen la vida y la muerte, los deseos y frustraciones, las esperanzas y desalientos, la libertad y la esclavitud de las mujeres refrenadas por el machismo y la tiranía social del tiempo que les tocó vivir. Mujeres valientes como Mariana Pineda (1927), que murió defendiendo la libertad: “¡Libertad! Por que nunca se apague tu alta lumbre / me ofrezco toda entera”. Mujeres libres y fieles como La zapatera prodigiosa (1930) que “lucha siempre, lucha con la realidad que la cerca y lucha con la fantasía cuando ésta se hace realidad visible”. Mujeres independientes y decididas como la novia de Así que pasen cinco años (1931). Mujeres apasionadas en Bodas de sangre (1933). Mujeres frustradas en cuya “infecundidad se desatan todos los dolores” como en Yerma (1934). Mujeres resignadas y solitarias como Doña Rosita la soltera (1935), que viven sin vivir y con “el sentimiento de tener la esperanza muerta”. Mujeres víctimas de la autoridad matriarcal y del contexto como las hijas en La casa de Bernarda Alba (1936).

María del Carmen García Lasgoity, Federico García Lorca, Isabel García Lorca y Jacinto Higueras (Santander)

Como dramaturgo, García Lorca no solo leyó e interpretó el alma femenina, sino que calzó los zapatos de la mujer y comprendió sus impulsos, frustraciones y anhelos sin importar su procedencia, edad ni condición. Su teatro, primordialmente, mostró las máscaras de la mujer de la España provinciana y rural, esclava de sí misma y de su microcosmos social, en cuyo trasfondo emerge el deseo de restituirles la libertad.

Pese a la corta vida que tuvo, Lorca se alzó como el autor reivindicativo de la mujer, porque se atrevió a decir lo que nadie. Fue el vocero de aquellas mujeres atrapadas en un mundo de aire irrespirable y marcadas por la tragedia y el dolor. La sensibilidad del artista abarcó los temas más universales: el amor, la soltería, la imposición matrimonial, la muerte, el destino, la justicia, la soledad y la libertad, y supo identificarlos con diferentes elementos simbólicos: el color, la luna, la sangre, la tierra, el toro, el caballo, el agua.

Como poeta bebió de la fuente de Juan Ramón Jiménez y, a su vez, él fue manantial para otros seguidores. Su literatura es “el espejo, […] la madre-rocío, el libro que diseca los crepúsculos, el eco hecho carne”, en mujer. Al igual que Francisco Umbral y Vargas Llosa, estuvo rodeado de mujeres en su infancia y juventud y, con razón, supo tallar los perfiles arquetípicos de mujeres: madres, hijas, esposas, novias, solteras, criadas, etc. La influencia lorquiana en el tema de la mujer es innegable en ambos. En las obras teatrales de Vargas Llosa cobra notoriedad sobre todo en La señorita de Tacna y en Kathie y el hipopótamo. En Francisco Umbral se aprecia más en su narrativa, pero condensa su admiración en Lorca, poeta maldito (1968), ensayo que confirma la influencia en sí mismo y en Vargas Llosa: “Si Lorca nos ha dejado en su teatro tan valiosas figuras de mujer, no es porque las haya observado en la vida con mirada de hombre, sino porque se ha metido dentro de ellas para mirar al hombre”.

Así que pasen 100 años, Lorca sigue vigente en el contexto actual a través de sus protagonistas de “absoluta contemporaneidad». Mujeres cuyas inquietudes, problemas y vicisitudes parecen repetirse con nuevos matices propios de una sociedad globalizada, digitalizada y cada vez más insegura y violenta. A los pocos días del Día Internacional de la Mujer, aún oímos sus versos como un constante y perpetuo arrullo para cada mujer: “Duerme. No temas la mirada errante. Duerme, ni la mariposa, ni la palabra, ni el rayo furtivo de la cerradura te herirán”.

Ana Godoy Cossío
Doctora en Literatura Hispanoamericana
Universidad Complutense de Madrid

 

Artículos relacionados

  • La vitalidad y dinamismo que Mario Vargas Llosa sigue proyectando a pocos días de cumplir 82 años es sorprendente. La mayor prueba está en su último libro autobiográfico/ensayístico que acaba de presentar con el título La llamada de la tribu. Una obra que rellena el vacío ideológico de su prolífica carrera como escritor. Es la…
    Tags: de, y, que, mario, vargas, llosa, umbral, francisco, godoy, cossío
  • Entre finales de los cincuenta y principios de los sesenta, Vargas Llosa y Francisco Umbral llegaban a Madrid como jóvenes emprendedores literarios. Ser aceptados como escritores en la capital de posguerra en busca de un porvenir, sin duda, era todo un reto. Había que ganarse el “derecho de ciudad”, como diría Cortázar de París. Madrid…
    Tags: de, y, que, umbral, vargas, llosa, mario, francisco, cartel
  •   Visitar Valladolid con motivo del Congreso Internacional Venus a través del espejo: erotismo y creación en el mundo hispánico ha sido extraordinario, aunque breve. Caminar por las empedradas calles del casco histórico, la ciudad maternal y provinciana en la que Francisco Umbral vivió su niñez y adolescencia de “tedio y plateresco”, ha sido volver…
    Tags: de, y, que, francisco, umbral, cartel, godoy, cossío, ana
Filed in: Literatura

Comments are closed.