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“Pagos: No premiado”

Written by | 29/07/2015 | Comentarios desactivados en “Pagos: No premiado”
Begoña nunca ha sido un torrente de pasionalidad, pero tiene fibra sensible. Salvo raras excepciones, sabía contener los sentimientos para no mostrar todas las cartas a sus amistades o a su familia. Ella siempre pensó que su debilidad era un charco hondo donde se guardaba una especie de joya perdida: la buena simiente. Así lo ha llamado siempre su madre cuando la miraba fijamente a los ojos y le limpiaba las lágrimas. “Tú la tienes, hija, qué suerte”, y se limpiaba las manos en el mandil, como solo lo hacen las madres de Extremadura. Desde aquellos llantos de cría, Begoña ha tenido sollozos explícitos en contadas ocasiones. Su templanza ha aguantado la muerte de su padre, la de los grillos que vivían en el bote de tomate, las primeras experiencias sexuales, un parto y un divorcio.

Testigo del tiempo

Written by | 13/05/2013 | Comentarios desactivados en Testigo del tiempo
No me preguntes cómo he llegado hasta aquí. Cómo he podido escribir, cómo he podido esperar la manera de convivir con el tiempo, la calma… de estar un poco en cada sitio, y observar a la gente. Me viste en aquel banco cuarteado de años, observaste, al igual que yo, el devenir, el desvivir y el oleaje de la gente turbia, el ralentí abnegado de este barrio disoluto. Te preguntaste el porqué de un hombre solo ajeno a lluvias, despreciando al viento, sereno, que tiene los minutos que otros añoran, que guarda la calma en miradas furtivas; y apunta… Cambiaste la perspectiva; aguardaste por si una mera coincidencia quebrara la magia y todo hubiera sido pura inercia, burda realidad, plana superficie de vida. Pero no se rompieron los velos. No se evaporó tu atención en un suspiro. Yo

Envolver el mundo con mi cuerpo

Written by | 27/03/2013 | Comentarios desactivados en Envolver el mundo con mi cuerpo
Me gustaría abrazar al mundo, abarcarlo todo para resguardarlo de todo mal, del dolor y sentir en el vientre el bregar de los hombres; en el pecho la llama ardiente de los oprimidos, en el cuello el hielo eterno del amor que no vuelve. Quiero sentir el alma de las calles, intensa, y doblarme cuando el peso me venza y con un grito volver a soportar la carga, quiero envolverlo todo en este instante, hacer un hatillo gigante con las manos y soportar toda la rabia de los pueblos; para no volver a sentirme tan culpable de haber vertido tanto olvido y omisión. Haber dejado un mar de detritus en las olas, me gustaría sellar con un abrazo aquellas grietas que dejaron escapar las inocentes almas y apagar los rescoldos del mal fario matando al oxígeno que les da, maldita vida, quiero que España

Destierro

Written by | 21/02/2013 | Comentarios desactivados en Destierro
Cuando el recuerdo del campo se adueña de la mente y la obsesión acerca de la lluvia, del agua, del crudo sol intenta trasladar la mente a la naturaleza, porque el cuerpo se haya en secuestro voluntario, surge el poema, como llanto silencioso, como necesidad y protesta, como un exilio doloroso. Destierro Tierra de sombra, de luz y de agua preñada de olores, de flor y nostalgia, ufanos los hombres tu carne socavan guiando el arado, clavando la azada, alivian con fuerza de Atlante, tu sarna. Fecunda de anhelos, sufrida y gastada incubas la esencia del fruto; descansas, y luego el estío, de fuego, comadra, orea la siembra poblada de grana. Trabajo y trofeo. Jornal y cebada, recuerdos del campo, de apero y labranza, raíces de un pueblo, crisol de la raza, perdido en un tiempo que el cemento

Música

Written by | 25/01/2013 | Comentarios desactivados en Música
Elevación del alma sublimada, estrofas que bailan al viento, cuerdas y teclas que vibran y cantan, gritos del corazón, vela, barlovento. Lenguaje místico y cercano, chispa del amor y del consuelo. Música: nombre, concepto, compañera de ripio y pañuelo, ¡no te vayas nunca! No te irás. Cierto. Testigo, alegría, asidero, serena en el giro del tiempo. Señora cordial de rima engalanada, de los hombres cadencia, pureza y talento. ¿Cómo ser a la vez el todo y la nada? ¿De qué forma sentir y tocar tan adentro? Llegar a tu templo y rendirse, dejarse al tibio vaivén que mueve la barca, entornar los ojos, abandonarse y ver partir el miedo, alejarse la pena, morir la parca. Artículos relacionadosDos televisoresLa muerte es como otro cualquiera'Diálogo amoroso', de Luis Alberto de