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Crítica: ‘El hombre de las pupilas de oro’, de María Antonia Rodríguez

Written by | 31/12/2014 | Comentarios desactivados en Crítica: ‘El hombre de las pupilas de oro’, de María Antonia Rodríguez
Cuando yo era estudiante, un alumno de Castilla del Pino nos dijo que había aprendido de su profesor la idea que de todos necesitamos triunfar en algo. Unos –nos vino a decir– son más guapos, o más simpáticos, o más lanzados, y ligan mucho, y se sienten así unos triunfadores. Otros, son más tímidos, o más feos, o menos simpáticos, y ligan poco, pero son más listos o estudian más y de esa manera sacan buenas notas, y se sienten unos triunfadores. Otros, ni ligan ni sacan buenas notas, pero son buenos jugando al fútbol, y meten goles, y metiendo goles se sienten unos triunfadores. Otros, ni ligan, ni sacan buenas notas, ni meten goles, pero se expresan muy bien, y hablan en las asambleas y son los delegados de la clase. Y otros, por terminar con los ejemplos, ni ligan, ni son

«Operación Palace», de Jordi Évole: Jugando con la audiencia

Written by | 02/03/2014 | 1
Conozco al menos dos programas de radio en los que se ofrece al oyente la oportunidad de averiguar la única noticia falsa de entre varias noticias aparentemente inverosímiles. Aunque no nos lo parezca, lo inverosímil es más común de lo que se piensa. Y aunque no seamos conscientes de ello, el mundo en el que nos movemos está formado por un conglomerado de verdades y mentiras en aparente equilibrio a cuya configuración contribuyen todos los individuos, todos. Cuando exageramos, cuando permitimos que la piedad prime sobre la sinceridad, cuando ocultamos la parte de la verdad que no nos interesa, cuando sin mentir dejamos que otros piensen lo que no es o incluso cuando pagamos una factura sin IVA, estamos ayudando a engrosar con mentiras el equilibrio inestable que existe entre esas dos

25 recordatorios para seguir en la realidad y no volverse sectario. Aplicables especialmente a los políticos

Written by | 09/04/2013 | Comentarios desactivados en 25 recordatorios para seguir en la realidad y no volverse sectario. Aplicables especialmente a los políticos
1. No le ponga fronteras a su pensamiento: si no está dispuesto a dejarse invadir, no estará legitimado para intentar convencer. 2. Si cree que sus ideas son mejores que las de su adversario, exíjale más trabajo y más honradez a los que las defienden que a los que defienden otras: los ciudadanos se merecen siempre lo mejor. 3. No pierda nunca las formas: recuerde que la civilización es forma, que el debate es forma, que la convivencia es forma, que la democracia es forma, y que usted quizá no lleve razón. Si pierde las formas, pida disculpas. 4. Sea fuerte, sea tenaz, sea humilde, sea sincero, pero no nos lo diga, demuéstrenoslo, porque las virtudes propias no se pregonan, se niegan y se ejercen. 5. Piense que la fidelidad no debe ser a las ideas (que pueden cambiar) ni a las personas

El chófer

Written by | 06/03/2013 | Comentarios desactivados en El chófer
El coche es un buen signo exterior de riqueza, porque es relativamente costoso, todo el mundo conoce grosso modo su categoría, se puede exhibir en cualquier parte y, llegado el caso, se puede compartir fácilmente. Por ello es muy útil en una sociedad como la nuestra, que suele determinar con la capacidad de consumo la relevancia social, de modo que a más consumo más estatus, es decir, a mejor coche más señales se dan de que se goza de mejor posición social. Como el coche es la señal, hay que tener un coche acorde con nuestra personalidad y a la medida de nuestras posibilidades o por encima de ellas, ya que los demás miembros de la sociedad nos enjuiciarán posiblemente en función de él. Coche, no obstante, tiene casi el todo el mundo. Y un coche medianamente ostentoso puede comprarse

Asesores políticos y asimilados

Written by | 06/02/2013 | Comentarios desactivados en Asesores políticos y asimilados
La Psicohistoria, en la genial saga de la Fundación, de Asimov, es una ciencia capaz de predecir el comportamiento de las masas de población, algo parecido a lo que Comte creía que podía llegar a ser la Sociología. Si eso fuera así, esto es, conocido el mecanismo por el que actúan las poblaciones, los ingenieros sociales podrían meter las manos en la realidad con la misma seguridad que lo hacen sus colegas mecánicos en las entrañas de las máquinas para cambiar el rumbo de las sociedades complejas, a fin de dirigirlas siempre hacia lo mejor. Como detrás de cada utopía anida una distopía y detrás de cada libertador se esconde un tirano, las sociedades hacen bien en huir de lo mejor. Por fortuna para ellas, la Sociología se ha quedado en una ciencia que sirve para que unos cuantos