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Casa de Lope de Vega: Dentro de un hombre y un tiempo

Written by | 11 July 2014 | Comments Off

Casa de Lope de Vega: Dentro de un hombre y un tiempo

 

Los filólogos, cuando hay una vocación de por medio, somos seres curiosos condenados a la lectura y a los desmedidos placeres que ésta, cuando es buena, provoca. Lo leemos todo, todo lo buscamos, perseguimos libros por las librerías, nos encanta hablar de nuestras lecturas y juntarnos con congéneres. Tratamos a los escritores que leemos o hemos leído como pertenecientes a nuestra familia, seres muy queridos. Pero nos gusta también juzgar lo que leemos, si nos gusta o no, y por qué, qué es bueno, o qué juzgamos por bueno, y por qué. Y qué es malo, también. Somos lectores muy amplios, es decir, capaces de leerlo todo, todo lo impreso, periódicos, libros, revistas, carteles, etc. Cervantes llegó a escribir que leía los papeles que encontraba en el suelo. Cervantes hoy hubiera estudiado Filología, sin lugar a dudas, y hubiera colaborado en prensa, haciendo también crítica de libros para sacarse un dinerillo.

¿Qué hubiera hecho Lope de Vega (Madrid, 1562-ibídem, 1635)? Seguramente lo mismo que hizo, pero hoy hubiera ganado mucho más dinero. Entonces dependía de los nobles que lo protegían, como el Duque de Sessa, que gustaba de apropiarse, por su protección, de todos los documentos que salían de la pluma de Lope, incluso de las cartas amorosas, como cuentan hoy en la Casa de Lope de Madrid (calle Cervantes, por cierto).

Casa de Lope de Vega: Dentro de un hombre y un tiempo

Y allí nos fuimos Daniel Sáez Moisés y yo, filólogos, entre otras cosas, para saber de Lope, para recordarlo. La casa está muy bien restaurada, y muy cuidada. Merece la pena acercarse por allí si se vive en Madrid o si se tiene tiempo al venir a la capital. Nosotros fuimos un domingo por la mañana, previa reserva, y nos salió gratis la visita. Aprovechamos para hacer unas fotos fuera de la casa y en el huerto –dentro está prohibido–, disfrutando mucho de lo que vimos y de lo que nos explicaron.

Lo que aquí escribo son unas impresiones de la visita y de recuerdos que tengo de mis lecturas y estudios de Lope de Vega, sin pretensiones.

En la Casa vivió Lope los últimos veinte o veinticinco años de su vida. Es una casa de rico. Durante siglos el paradero de esta casa no se conocía; fue gracias a una investigación intelectual en las obras de Lope y en otros documentos que se encontró el lugar exacto donde estuvo, donde está. La casa es muy interesante, por ser de Lope, pero también por ser una casa de la época. Insisto, todo está muy cuidado. En el estudio de Lope los libros de los siglos XVI y XVII los ha prestado la Biblioteca Nacional, y también hay cuadros cedidos por el Museo del Prado. Uno se puede hacer muy bien a la idea de cómo vivía una persona de aquella época.

Una curiosidad es la ventana a través de la cual podía Lope de Vega ver su propio oratorio, en algo que recuerda directamente a Yuste y a El Escorial, pues Carlos V y Felipe II también podían asistir a misa desde la cama. Esto parece que era normal en la época, un tiempo de extrema religiosidad. No hay que olvidar que Carlos V oía tres misas diarias.

Casa de Lope de Vega: Dentro de un hombre y un tiempo

En la Casa de Lope nos contaron que habían intentado matarlo varias veces, y que nunca habían descubierto a los culpables, seguramente por los asuntos de faldas a los que tan aficionado era el Fénix de los Ingenios.

Lope no ganó demasiado dinero, pero el pueblo le pagó con una fama como la que no gozó ninguno de sus contemporáneos. Le valoraban verdaderamente; así, cuando querían decir que un objeto era muy bueno, decían que «era de Lope». Y se inventó una versión del Credo que decía: «Creo en Lope de Vega…»

A mí me gusta muchísimo como poeta –una vez me dijo Luis Alberto de Cuenca que para él era el mejor poeta de la literatura española–, no tanto como dramaturgo. Puede sonar blasfemo, pero encuentro sus comedias muy «facilonas», como siguiendo recetas, esquemas. Sin embargo, su persona me resulta muy simpática. Lope vivió apasionadamente, en su vida y en su obra, si es que se puede diferenciar una y otra. Pienso que escribió tanto porque hizo de su vida literatura, algo esencial para entenderle, a él y a otros escritores. Recomiendo mucho a los que tengan cierta curiosidad por él y por aquella época de genios, no sólo en la literatura, que visiten la casa, para ambientarse, para ir penetrando en la personalidad de Lope, y de otros. Y que poco a poco lean y profundicen, disfruten. Lope puede ser un buen guía, pero también Cervantes, por ejemplo, que tanto y tan bien escribió sobre su tiempo y la condición humana.

Eduardo Martínez Rico
Fotografías: Daniel M. Sáez

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