3:40 am - jueves octubre 18, 2018

Archive: Creación literaria Subscribe to Creación literaria

Cuento: ‘El interfono’

Written by | 16/10/2018 | 0
Una noche, mientras soñaba -lo recuerdo- con un mar sereno en el que nadaba rodeada de sol, el interfono que comunicaba mi dormitorio con el de mi hijo cambió su tenue luz verde por una intensa luz roja y un quejido sonó a través de él. Me incorporé y fui hasta el cuarto del pequeño, al que encontré dormido. Reprimí las ganas de acariciarle el moflete que se le espachurraba cómicamente sobre la almohada y regresé a mi habitación. Me acosté y, acurrucada de nuevo bajo la manta, froté los pies contra el colchón tratando de contrarrestar la frialdad del suelo que habían pisado hacía un momento. Sólo entonces, recuperado el calor del lecho, me percaté de que el sonido del interfono había sido extraño, probablemente fruto de mi sueño y no de mi hijo. Estaba consiguiendo volver

Cuento: ‘Universos paralelos’

Written by | 16/08/2018 | Comentarios desactivados en Cuento: ‘Universos paralelos’
  Estoy sentado en el sofá de mimbre de la terraza, frente al mar, sin tocar el gin-tonic. Lo preparé con mimo hace por lo menos quince minutos y lo dejé en la mesita baja de cristal. Pensaba degustarlo mientras reflexionaba, pero ni siquiera lo he tocado. Con el calor, el hielo se ha fundido y ya ni siquiera me apetece. No me apetece hacer nada. Me siento hundido y la visión del crepúsculo veraniego simula una metáfora de mi vida. Pienso en lo difícil que hacemos las cosas fáciles. O acaso no sean tan fáciles como creemos y es justamente por eso por lo que fracasamos. Tal vez el problema radica en que sólo existe una manera de actuar correctamente. Entre las millones de posibilidades que se presentan cada día, sólo una es la buena y por eso es tan complicado tener éxito.

Rebobinando recuerdos y melancolías

Written by | 08/08/2018 | Comentarios desactivados en Rebobinando recuerdos y melancolías
La tierra es la misma, pero se ha roto por dentro. Las piedras del empedrado del Camino de Santiago, de la Calzada, las descubro maltratadas, agrietadas, viejas, sucias. Hay agujeros negros, tabaco oscuro, incrustaciones de vida arruinada, botellas estrelladas en el suelo de mi ayer. Me cuesta creerlo, pensarlo, menos soñarlo, pero las piedras de mi pueblo, están así, rotas, heridas, sucias, como una batalla perdida a la vida. Y me envuelve la melancolía, y me siento un poco huérfana sin el banco del patio de mi casa vestido de verde; desolada sin la frescura de la parra, sin la alegría de los colores fucsia de los geranios que regaba mi madre. Y me tironea la melancolía de nuevo. La tierra es la misma, el paisaje también, pero me falta el barquito de mi padre meciéndose en el muelle

La puesta del sol dionisíaca

Written by | 03/07/2018 | Comentarios desactivados en La puesta del sol dionisíaca
El adolescente que intenta iniciarse como escriba, rizos de oro y tez pálida, clava sus ojos en El delirio de los coribantes, un estudio sobre la poética de los trágicos griegos; en concreto, sobre los rituales que se hacían en el monte Ida en honor a la diosa Cibeles. Así fue el nacimiento de la poesía, piensa él. Arriba: el atardecer se manifiesta en un ángulo de luz que se derrama sobre los paños del mar. Un manto de oro se dibuja entre el horizonte fosforescente y la arena de Castelldefells. Ante las impresiones del cambio de celaje, el aprendiz del verso suplica a Zeus que lance un rayo violento sobre su cabeza. Se encuentra en la terraza de un restaurante con vista al mar y es testigo de cómo el sol se comienza a hundir en las profundidades del océano. Está a la espera de

‘Diálogo amoroso’, de Luis Alberto de Cuenca (Poema inédito)

Written by | 05/04/2018 | Comentarios desactivados en ‘Diálogo amoroso’, de Luis Alberto de Cuenca (Poema inédito)
― Aceptas lo que ocurre tan tranquilo. Lo miras todo desde fuera, como una pieza de Brecht. Eres capaz de ver las cosas desde lejos, sin que te impliques en ellas lo más mínimo. ― ¿Después de que han pasado o mientras pasan? ― Me pregunto si hay algo que te afecte, que te altere, que llegue a emocionarte. ― Estar contigo. Pero no me crees. ― Lo único de mí que te interesa es mi cuerpo.                         ― No sabes lo que dices. Cuando digo que quiero estar contigo tan solo estoy diciendo que te quiero, y puedes alegrarte, o asustarte y salir de estampida, pero es así. ¿Qué te parece?                                    

¿Y si todo comenzó con un sueño…?

Written by | 21/01/2018 | Comentarios desactivados en ¿Y si todo comenzó con un sueño…?
  Se encontraba tan cansado que, ni siquiera los ruidos provenientes del exterior consiguieron evitar que, en cuanto su rostro se apoyó en la almohada, sus ojos se cerrasen y perdiese la noción del tiempo y el espacio.   No obstante, en contra de lo que pudiera parecer, no estaba dormido, pues sintió cómo su abuelo Julián salía de su habitación y se dirigía a la “quintana”; desde hacía años, el abuelo tenía que levantarse varias veces por la noche para vaciar su vejiga. Esperando que el anciano no estuviese demasiado adormilado, el niño bajó sigilosamente de su lecho, salió a la sala común que hacía las veces de zaguán, comedor y cocina, y esperó que su abuelo volviese de aliviarse. —¡Xuan! ¿Qué haces despierto a estas horas? —dijo Julián, al verle—.

Las mejores navidades (Cuento de navidad)

Written by | 28/12/2017 | Comentarios desactivados en Las mejores navidades (Cuento de navidad)
Os voy a contar un cuento de Navidad. Se titula “Las mejores Navidades”. Sucedió no hace demasiado tiempo, por estas fechas navideñas, pero parece como si hubiera llovido muchísimo desde entonces, y más en esta tierra nuestra en la que llueve tanto y nieva tan poco. Pero aquellas Navidades sí que nevó, por lo menos un día, aquel día, el de Navidad. Él se llamaba Andrés. Era un hombre bueno, justo y que nada tenía que temer a Dios. Toda su vida se había dedicado a trabajar y a cuidar de su familia y de sus amigos, pero ahora estaba muy enfermo, pensaba que podía morir y, como era muy creyente, tenía ciertos temores. El hombre, cuando era niño, no se había portado bien con uno de sus compañeros de clase. Junto con otros compañeros lo insultaba y lo pegaba. Puede

Cuestión de fe (Cuento de navidad)

Written by | 26/12/2017 | Comentarios desactivados en Cuestión de fe (Cuento de navidad)
—¿Has pensado lo que harías si te regalaran cuatro habichuelas mágicas?— preguntó María, a su hermana Laura. —Que cosas más raras dices, anda, date prisa. Es tarde y aún tenemos que preparar la masa de los roscones. Trabajaban en una pequeña pastelería que pertenecía a su familia desde hacía más de setenta años. Aquel pequeño horno era famoso por elaborar los roscones de reyes más jugosos del barrio, cada navidad se amasaba cientos de ellos y cada año que transcurría los pedidos aumentaban. —Sí, pero ¿qué harías? —Pues seguramente desearía que me tocase la lotería ¿Por qué lo preguntas? —He tenido un sueño, uno de esos que llaman premonitorios. —No vas a parar hasta que me lo cuentes, así que dispara— dijo exasperada Laura mientras se ataba el delantal. —No

Cuento: ‘Enredos’

Written by | 07/10/2015 | 1
Ella recordó en sueños una tarde de la infancia en la que su abuela le había dado un bombón como premio por haber desenredado un ovillo de lana. “Nadie es tan paciente como tú”, le había dicho, y se había sentido diligente y magnífica. Saboreaba el bombón relleno de crema de naranja cuando despertó, treinta años después, en la cama que compartía con él. “La noche está oscura como boca de lobo”, pensó. Oyó su respiración desacompasada y seca, supuso que soñaba algo angustioso y le rozó con el pie derecho: la respiración se tornó fluida y rítmica. “Cuánto le amo”, se dijo, “le amo por completo”. Imaginó la enfermedad, la muerte, la destrucción de la materia, el más allá como un gran centro comercial de estruendosa megafonía y rostros desconocidos.

“Pagos: No premiado”

Written by | 29/07/2015 | Comentarios desactivados en “Pagos: No premiado”
Begoña nunca ha sido un torrente de pasionalidad, pero tiene fibra sensible. Salvo raras excepciones, sabía contener los sentimientos para no mostrar todas las cartas a sus amistades o a su familia. Ella siempre pensó que su debilidad era un charco hondo donde se guardaba una especie de joya perdida: la buena simiente. Así lo ha llamado siempre su madre cuando la miraba fijamente a los ojos y le limpiaba las lágrimas. “Tú la tienes, hija, qué suerte”, y se limpiaba las manos en el mandil, como solo lo hacen las madres de Extremadura. Desde aquellos llantos de cría, Begoña ha tenido sollozos explícitos en contadas ocasiones. Su templanza ha aguantado la muerte de su padre, la de los grillos que vivían en el bote de tomate, las primeras experiencias sexuales, un parto y un divorcio.