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Archive: Opinión Subscribe to Opinión

Las guerras y las calles (IV)

Written by | 23/02/2008 | Comentarios desactivados en Las guerras y las calles (IV)
Llovía. Y lo hacía con ganas, pertinaz, como si no hubiera llovido en todo el invierno, aunque con suavidad, tomándose su tiempo. Cuando llueve de noche parece como si cayera agua negra del cielo, petróleo casi, como lágrimas de rímel que se escurrieran furtivas sobre un rostro de asfalto. Lágrimas oscuras que la gente pisotea a su paso, torrenteras de llanto que reflejan destellos caleidoscópicos de farolas y neones, devolviéndole a la ciudad su propia imagen, aunque nublada de azogue fuliginoso. Y así la lluvia cubre la realidad con un velo como de encantamiento, con rumores sostenidos que aletargan las agujas del reloj. La gente se recoge, se repliega hacia su interior, desaparece. Mientras la lluvia cae, la vida continúa, aunque sólo de puertas para adentro. Tal vez por eso

Las guerras y las calles (III)

Written by | 20/02/2008 | Comentarios desactivados en Las guerras y las calles (III)
Duelo de garrotazos, de Goya Se acercan tiempos de elecciones, que son la materialización conceptual de la violencia que ha inundado la cosa pública en los últimos años. Hemos contemplado atónitos cómo los políticos de cada facción se despellejaban los unos a los otros desde sus tribunas sin el menor miramiento ético, utilizando cualquier argumento a mano, por peregrino que sonara al oído, por vergonzoso que resultara a testigos ajenos. Y en los medios de comunicación, como sicarios persiguiendo el hueso que les lanza su amo, los periodistas, cada cual cobijado bajo la sombra del árbol de quien les da comer, se dan leña y se miden el hígado a garrotazos con ferocidad tal como si les fuese la misma vida en ello. Como en aquel mural de Goya, símbolo crudo del carácter español. Lo

Las guerras y las calles (II)

Written by | 17/02/2008 | Comentarios desactivados en Las guerras y las calles (II)
Plaza de Santa María Soledad A pesar de todo, siempre se encuentra una rendija de luz en el muro de oscuridad que a veces parece cernirse sobre nuestras vidas. Siempre conseguimos sacar la cabeza del agua lo justo para tomar un poco de aire antes de volver a hundirnos en las profundidades. Siempre, en fin, hay un mañana. Al día siguiente vuelve a amanecer y todo comienza nuevamente. La vida nos brinda una nueva oportunidad y nos tiende la mano, como si quisiera decirnos que lo intentemos una última vez. A veces pienso que nunca se está lo bastante derrotado como para no ser capaz de volver a levantarse, y lo pienso al recorrer, día tras día, las calles de Madrid. Cada cual con el que uno se cruza en su camino carga con su propia tragedia, y su peso a veces puede resultar demasiado doloroso.

Las guerras y las calles (I)

Written by | 11/02/2008 | Comentarios desactivados en Las guerras y las calles (I)
Me despierto. El sol entra por el cristal opaco de la ventana. Apago el despertador a tientas, aún con los párpados luchando por descorrerse, pero la alarma del aparato no cesa. Vuelvo a palpar a ciegas la claridad mientras la realidad vuelve a aposentarse en mi cabeza y las neuronas comienzan a encajar entre sí de nuevo. Ese sonido detestable me martillea las sienes. Es entonces cuando reparo que no es el despertador, sino el timbre de la puerta. Respiro hondo. ¿Quién se presenta en casa ajena por la mañana? Cierro los ojos otra vez y me abandono al letargo. Suena el móvil. Descuelgo. Oye, suena una voz femenina en el auricular, que tenemos al mensajero en la puerta de tu casa y no hay nadie. Doy un respingo y vuelo, mesándome la pelambrera por el descansillo, hasta la puerta. Saludo

Placer y alivio

Written by | 14/02/2007 | Comentarios desactivados en Placer y alivio
Me pregunto cuánto hay de placer en el alivio, y cuánto de alivio en el placer. Artículos relacionadosIndia (XIV): El comerciante de especiasIndia (XXXIII): EklingjiEl pintor de sueños fractales

Vanidad de vanidades

Written by | 12/02/2007 | Comentarios desactivados en Vanidad de vanidades
Nunca he sido vanidoso. Simplemente soy tímido, me da vergüenza ser el centro de atención, me incomoda hablar de mí. Tal vez por eso, más que un diario, esto que escribo sea un cuaderno de vida, no la mía, sino la proyección que uno hace de cuanto le rodea. Podríamos llamarlo entonces cuaderno de vitácora, si se me permite el neologismo. Y hablo de la vanidad a cuento de que hace un par de semanas salió publicada una entrevista que me hizo el semanario La Calle de Córdoba, a medio camino entre el artículo y la entrevista rigurosa, por mi condición de cordobés y, además, y sobre todo, webmaster de la web oficial de Fernando Sánchez Dragó. He de admitir que la entrevista quedó bien, salvo por algún detalle sin la menor importancia que la periodista malinterpretó de mis declaraciones.

Los amigos no son para toda la vida

Written by | 27/12/2006 | Comentarios desactivados en Los amigos no son para toda la vida
La Navidad siempre se le atraganta a uno. Parece esta época la idónea para darse cuenta de cuán solos estamos y de lo desgraciados que somos. Son éstas las horas bajas en las que recurrimos a los buenos amigos, a los de toda la vida, para tratar de ahogar nuestras penas en conversaciones vanas inundadas de silencios que pronto dejan de ser incómodos para tornarse en tediosos. Se nos descubre entonces que nada nos une ya a ese buen amigo, que cada uno ha seguido su propio camino en su lucha por la supervivencia. Supongo que debe de ser igual la sensación de hablar con un envoltorio vacío, con el que sólo tienes en común un puñado de recuerdos mal recordados. Tal vez las amistades tengan fecha de caducidad, tal vez sólo puedan darse en momentos específicos de la vida en los que confluyan

Una teoría sobre el tiempo

Written by | 17/12/2006 | Comentarios desactivados en Una teoría sobre el tiempo
El tiempo se antoja fugaz cuando la rutina se apodera de la vida de uno. Esta semana se me ha pasado volando, parece que fuese ayer cuando estábamos en pleno puente de la Constitución y ya ha pasado una semana entera. La rutina no ha de ser necesariamente nociva, pues no se puede ir todos los días a la ventura, haciendo cosas nuevas, no se puede estar, como Hemingway, en la Guerra Civil española matando nacionales en una trinchera a todo lujo un día y al otro cazando leones de safari en el Kilimanjaro. En tanto no se caiga en una rutina tediosa, de ésas en las que todo cuanto hacemos es a disgusto, insípido, vacío, entonces estaremos a salvo de la infelicidad y la frustración. Así sopla el tiempo, como sin darnos cuenta, nos va abriendo surcos en la piel que se ahondarán con la brisa

La corrección política (y II): Pateras y cayucos

Written by | 18/06/2006 | Comentarios desactivados en La corrección política (y II): Pateras y cayucos
Como decíamos ayer, cuando hablábamos sobre lo políticamente correcto, un amigo, después de leer el texto, me espetó que quizás es un hilo de plata, casi un sedal, la frontera entre la corrección política y la buena educación y el respeto hacia el prójimo. Bueno, se lo acepto, tal vez sea discutible, pero no van por ahí los tiros. El problema surge cuando este recurso eufemístico está ya tan implícito en nuestra sociedad, en nuestra forma de ser, tan introducido entre las costuras de nuestro lenguaje y de nuestra forma de hablar que, sin danos cuenta, estamos ejerciendo una nueva forma de inquisición, pues ay de aquél que se salga la fila, que no saldrá bien parado. Y, debido a eso, estamos profundamente sometidos a una autocensura inconsciente en nuestras manifestaciones,

La corrección política (I): Pan y circo

Written by | 15/06/2006 | Comentarios desactivados en La corrección política (I): Pan y circo
Nos están engañando, queridos amigos. Dominan nuestras acciones, manipulan nuestras vidas y, sobre todo, y lo que resulta más triste y patético, controlan nuestros pensamientos. Y lo consiguen, si no no estaría escribiendo esto a modo de denuncia para las conciencias. ¿Pero quién nos controla, si puede saberse? Los poderes fácticos, estimados amigos. Los cuatro poderes, los políticos, el Gobierno o los medios de comunicación, poco importa el nombre de la Bestia. Porque, hoy como ayer, nada nuevo bajo el sol, lo que importa es el poder de unos pocos, y, para alcanzarlo en el actual estado democrático, han de narcotizar a los votantes -pan y circo, que decía el emperador- para hacerlos pasar como borregos por la portezuela de la majada y así participar en –que no de– sus