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Archive: Poesía Subscribe to Poesía

No volveré a Sevilla

Written by | 08/05/2013 | Comentarios desactivados en No volveré a Sevilla
Una postal es un relámpago que cae sobre el tejado cuando estás lejos de casa. Cuando las tejas no hacen techo y no hay protección posible. Los telediarios envueltos en un calendario alicaído y en un idioma que ya no es extraño alertan del peligro de volver. Ahí está: Nunca volveré a Sevilla. Aunque es por estudios y mantengo mi pasaporte que sigue diciendo indeleble                 «Fernando» me siento un exiliado. Y los exiliados nunca vuelven: Dividen su alma y la entierran. Soy un exiliado, ahora de Sevilla, más tarde de las aves que sobrevuelan el renacimiento. Leo el periódico y advierto el color sepia de las fotografías de hoy. Tienen la misma composición que otras de hace cuarenta años:                 Tenemos

Dos televisores

Written by | 04/05/2013 | 1
Dos televisores llenos de tinta para los cuadernos del mundo. Y tú, paloma inquieta que se pierde en una cafetería. Conocí en uno de mis viajes un cosmos que amanecía a la hora de tu café, con un vestíbulo renacentista que se hizo tu armario y un querubín bobo que resbalaba en las nubes mojadas de tu iris. Tus dos televisores están llenos de tinta y convierten las avenidas en ríos, las grúas se antojan pinos en las retransmisiones y esta gran Stazione Centrale di Milano en un gran lago donde habitan especies de anfibios que creía perdidas en la vorágine pop que nos aturde:                 Había un lector de poesía latina                 ¡Yo

¡Cuántos pecados!

Written by | 03/04/2013 | Comentarios desactivados en ¡Cuántos pecados!
Yo soy un trasnochador y en las noches resucito y me pongo a repartir bocaítos, bocaítos bocaítos, ¡ay, bocaítos! Jesús Bienvenido, Los trasnochadores, Carnaval de Cádiz 2009 ¡Cuántos pecados había hoy paseando por la calle! ¡No he podido ni contarlos! Los empleados de la limpieza eran angelitos llorando. Había ladrones de versos con parapetos de nardos y en vez de pájaros había manzanas prohibidas volando. Manzanas sin morder buscando bocaítos, bocaítos, ¡Ay, bocaítos! Cuántos diablillos tomando el Sol debajo de la estatua de Don Bosco. Cuánto rapaz tras la faldas en el patio de las Salesianas. ¡Ay, cuánta vida! ¡Ay, cuántos pecados! ¡Ay, Cupido recogiendo en un aparcamiento condones usados! En la tertulia de filosofía, la gente debatía sobre el erotismo ilustrado y

Envolver el mundo con mi cuerpo

Written by | 27/03/2013 | Comentarios desactivados en Envolver el mundo con mi cuerpo
Me gustaría abrazar al mundo, abarcarlo todo para resguardarlo de todo mal, del dolor y sentir en el vientre el bregar de los hombres; en el pecho la llama ardiente de los oprimidos, en el cuello el hielo eterno del amor que no vuelve. Quiero sentir el alma de las calles, intensa, y doblarme cuando el peso me venza y con un grito volver a soportar la carga, quiero envolverlo todo en este instante, hacer un hatillo gigante con las manos y soportar toda la rabia de los pueblos; para no volver a sentirme tan culpable de haber vertido tanto olvido y omisión. Haber dejado un mar de detritus en las olas, me gustaría sellar con un abrazo aquellas grietas que dejaron escapar las inocentes almas y apagar los rescoldos del mal fario matando al oxígeno que les da, maldita vida, quiero que España

Nada

Written by | 19/03/2013 | Comentarios desactivados en Nada
A Fernando Sierra Miguel, una de las personas por las cuales hoy me están leyendo. Gracias. Aprendí a no quejarme. Aprendí a conformarme cuando no había nada. Hice de la nada una mochila vacía que nada pesaba, para llenarla con todo sin que nada sobrara. No tuve vasos, pensé “los hay peor” y bebí con la mano. Pensé “afuera nieva” y vi que sólo tenía un techo. Tuve mucho frío y sólo tuve una manta. Y así el techo, y así la manta, lo fueron todo sin ser nada. En la nada se empieza, en el todo se acaba. Otros se asustaron cuando vi un universo vacío, el único sitio donde mi creatividad entraba. Y entonces todo encontró su espacio. Todas mis posesiones su hueco. Y me sobró un infinito, pues no tenía nada. La nada en su desorden, tan perfecto como imaginativo. Nada

La poesía invade de nuevo Ultramarinos

Written by | 18/03/2013 | Comentarios desactivados en La poesía invade de nuevo Ultramarinos
Recital nocturno Nanay de la China, organizado por Ediciones en Huida, en Sevilla. Anoche tuvo lugar en la sede de la PLACA (Plataforma de Artistas Chilango-Andaluces) un nuevo encuentro poético. En esta ocasión, la editorial sevillana Ediciones en Huida organizó el segundo recital colectivo Nanay de la China en favor de la reconstrucción del complejo de Ultramarinos, que sufrió un incendio el pasado 9 de enero. Se reunieron cuatro poetas emergentes en la escena literaria sevillana en torno a un escenario donde la poesía es casi una religión. En un ambiente acogedor e íntimo, recitaron, por este orden, los poetas Gabriel Gil; Rosacruz Trigo, ganadora del Premio de Poesía Ciudad de Carmona; Ganso del Invierno, con dos poemarios publicados; y Adriana Schlittler, poeta de origen brasileño

¿Y si se acaban las noches?

Written by | 11/03/2013 | Comentarios desactivados en ¿Y si se acaban las noches?
¿Y si se acaban las noches y las oficinas derritiesen estas manos sublevadas? ¿Y si se acaban las noches y las aceras destierran a estos ojos rebelados? No digo que llegue el día, digo que no que se vaya: Un día eterno. Imagínense la falta de sueño, el insomnio, el tráfico peligroso, los andares de momias, el calor desconsiderado, las ojeras sin delicadeza, la piel de azufre. El día, perpetuo ejemplo de bondad, trayéndonos un mal imperecedero. La luna llena vacía en un Sol para siempre, la luna nueva sin estrenar. Todo lo que supondría exiliar las noches peligrosas y transeúntes de borrachos y maleantes de los calendarios. ¿Se imaginan escribir poemas románticos de día? Sin luna, sin estrellas, ni farolas, ni sucedáneos, ni traiciones dulces, ni escondites. Qué triste sería.

Ligereza

Written by | 28/02/2013 | Comentarios desactivados en Ligereza
Te escapas cual minuetto, te atrapo sutil y simple, te esfumas, abeja inquieta, te fugas. Eres diminuta y ligera como una arteria secundaria bombeando caracoles al final de mis versos. Y te mueves ágil como si no fueran contigo. No hay sábanas de seda que atrapen tu sosiego, no hay cama de hierba en el campo que te haga sentir más cómoda que tus huidas. Relampagueas como una corchea y la sombra de tu presencia se convierte en la caricia del viento de tu evasión de mí. Te escapas cual minuetto, te atrapo sutil y simple, te esfumas abeja inquieta, te encuentro pequeña y dulce, te fugas. Creo haberte atrapado y te vuelves a escabullir como un violín veloz en el si bemol menor de mis palabras. Como el centro de las cosas en el psiquiátrico de los bienhechores: te vas, te vienes, como

Destierro

Written by | 21/02/2013 | Comentarios desactivados en Destierro
Cuando el recuerdo del campo se adueña de la mente y la obsesión acerca de la lluvia, del agua, del crudo sol intenta trasladar la mente a la naturaleza, porque el cuerpo se haya en secuestro voluntario, surge el poema, como llanto silencioso, como necesidad y protesta, como un exilio doloroso. Destierro Tierra de sombra, de luz y de agua preñada de olores, de flor y nostalgia, ufanos los hombres tu carne socavan guiando el arado, clavando la azada, alivian con fuerza de Atlante, tu sarna. Fecunda de anhelos, sufrida y gastada incubas la esencia del fruto; descansas, y luego el estío, de fuego, comadra, orea la siembra poblada de grana. Trabajo y trofeo. Jornal y cebada, recuerdos del campo, de apero y labranza, raíces de un pueblo, crisol de la raza, perdido en un tiempo que el cemento

Desafío de un madroño al tiempo

Written by | 13/02/2013 | Comentarios desactivados en Desafío de un madroño al tiempo
El tiempo gobierna el mundo: yo quiero pararlo entre tus pechos, pretendo hacer una anarquía. Tengo una antología de tweets y de mensajes privados llenos de querer pasar dos cafés y un paquete de tabaco contigo.              ―No una hora, ni una tarde. Tengo un ejército de fonemas apostado a las puertas de tus tics y de tus tacs. Los gladios son mis manecillas señalando a la hora en punto en que sonríes, las lanzas son tus manecillas apuntando a tus salidas de tono con las que afiné mi guitarra. Estoy convencido de que cualquier humano puede pasar de enamorarse de ti a enamorarse de la costumbre de estar contigo. Atravesar el himen cursi del amor y afianzarse en el placer imborrable de una filia. Pasar de querer a