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Archive: Poesía Subscribe to Poesía

Musgo

Written by | 01/02/2013 | Comentarios desactivados en Musgo
Vais a estar siempre resucitando (al menos da esa impresión) como la lluvia en el soneto de Borges. Ayer os vi en los libros debajo de un almendro y volví a hablar con vosotros en lenguas de estrépito cavernario. Cayó un aguacero ingrato de soledad que empapó todo lo surgido de vuestro pedregoso recuerdo.              Hay musgo.                         Hay vida. Aguaceros, aguadieces, de soledades. Cae la lluvia sobre Madrid y surge el musgo al norte de las piedras.              Hay recuerdo.                         Hay

Nena de paloma y rama

Written by | 30/01/2013 | Comentarios desactivados en Nena de paloma y rama
Niña de paloma y rama y olivo verde en la boca, qué poquitos te conocen, sólo quien te haya perdido, pero te ganan tan pocos en este arquetipo herido de democracia invidente que en vasos de humo se ahoga. La nena viene descalza, su cuerpecito humillado por cárceles sin barrotes, detenciones de canela, y en su nombre de azucena se han hecho contradicciones de Estados donde la vida sangra gasoil en mangueras. Hay hambre bajo las yuntas y mendigos por las calles que mean Constituciones, derechos con ramas secas que usan las autoridades para encender sus hogueras y a la niña la acarician y tiene la piel reseca. Niña de paloma y rama con el pecho de jenabe sin cicatrices cerradas, en la risa de un cadáver hay más de ti que en la gente que viva te busca a gatas, y es que vivir de rodillas está

Música

Written by | 25/01/2013 | Comentarios desactivados en Música
Elevación del alma sublimada, estrofas que bailan al viento, cuerdas y teclas que vibran y cantan, gritos del corazón, vela, barlovento. Lenguaje místico y cercano, chispa del amor y del consuelo. Música: nombre, concepto, compañera de ripio y pañuelo, ¡no te vayas nunca! No te irás. Cierto. Testigo, alegría, asidero, serena en el giro del tiempo. Señora cordial de rima engalanada, de los hombres cadencia, pureza y talento. ¿Cómo ser a la vez el todo y la nada? ¿De qué forma sentir y tocar tan adentro? Llegar a tu templo y rendirse, dejarse al tibio vaivén que mueve la barca, entornar los ojos, abandonarse y ver partir el miedo, alejarse la pena, morir la parca. Artículos relacionadosDos televisoresLa muerte es como otro cualquiera'Diálogo amoroso', de Luis Alberto de

La muerte es como otro cualquiera

Written by | 15/01/2013 | 1
«La muerte es negra», dicen los que fallecen con la muerte de otro. «La muerte es triste», dicen los que sollozan lagrimales de otros. Nadie pensó en que la muerte sólo hace su trabajo. Nadie pensó en que su blanquecina cara, aunque lo ha visto todo, se asusta por nada, ni le preguntaron «Oye, ¿qué tal? ¿Cómo te va?» Y todo el mundo: «¡Muerte, sos absurda como un pezón masculino!» Pobre muerte. ¡Y se lo dicen voseando, che! Por eso la muerte se lleva a los hijos que nunca tuvo y arrastra consigo a los padres que no recuerda. La muerte observa en su laberinto que no es antónima ni antagonista del nacimiento, sino el alumbramiento de un recuerdo, la mezcla inevitable de los dos mundos, la azafata del tránsito unidireccional de los cuerpos y de ida y vuelta en las lágrimas.

Traté de evitarlo, pero…

Written by | 26/12/2012 | Comentarios desactivados en Traté de evitarlo, pero…
Sus ojos terriblemente serios. M. Benedetti, Primavera con la esquina rota Me gustas. Te lo digo terriblemente en serio. Me gustas. Y es terrible. Creo que una de las razones es que ya sabía que reaccionarías así (De hecho llevo un tiempo enamorándome de tus reacciones). En relación a eso: Me gustas porque la distancia a la que vives de mí es la lejanía que se ve de cerca. Vives en el confín más pasivo de los mundos paralelos. Supongo que me gustas porque vives en un “lejos” que yo ni siquiera me atrevo a imaginar. Además, sabía que pondrías así tu boca, que es preciosa, y que esconderías así tus labios, que tienen la forma de todo cuanto he perdido. (Igual a estas alturas ya lo supones, pero llevo un tiempo enamorándome de tu boca). Como evidencié asimismo que tratarías

Guiño

Written by | 17/12/2012 | Comentarios desactivados en Guiño
Es de día. Anochece. Amanece. En el abrir y cerrar de tus ojos se dan todos los sine die y todos los sine qua non. Qué amalgama de estrellas que se amontonan en el caer de tus párpados de negro ébano. Bajan, suben, y mientras tanto en el cielo es de día. Anochece. Amanece. Ahí debajo de tus perfiladas cejas, pero arriba de tu jardín de jazmines; en el límite de todos los retratos, hay un cielo que abre y cierra a tus antojos: Es de día. Anochece. Amanece. Otra vez, de nuevo me guiñaste un ojo y cualquier siglo hubiera pasado entre tanto. Clip; la magia de saber abrir las puertas. Clap; el arte de saber cómo cerrarlas. En tu abrir y cerrar de ojos pasaron guerras, paces, miedos, ternuras, canciones y yo no me di cuenta viendo que es de día. Anochece. Amanece. Todo mientras tú

Gatos

Written by | 05/12/2012 | Comentarios desactivados en Gatos
Qué ganas tenía de que me lo pidieras, maldita. Quizá sea cierto y me pegue ser un gato y andar, y saltar los sincopados tejados de alguna ciudad decadente: Madrid, puede ser, en un exilio; Turín, quizá, en un bombardeo; Sevilla, acaso, en un engaño; DF, es probable, en un atraco. Quizá mi soledad buscada en verdad, simplemente, está hecha para mí, como este tejado, o esta raspa de pescado, o estas garras de marca blanca. Pero también a ti te pega ser una gata, más o menos, y andar como yo por los tejados de una ciudad en su plena decadencia. Una gata de dibujos animados que bebiera té y tocara jazz en los suburbios de aquí o de allá, en los tejados de una ciudad, o en lo que no se ve de la Luna. Por eso quise ver Madrid, que por cierto ahora me gusta, desde el mismo tejado

José Manuel Caballero Bonald, Premio Cervantes 2012

Written by | 30/11/2012 | Comentarios desactivados en José Manuel Caballero Bonald, Premio Cervantes 2012
José Manuel Caballero Bonald se ha alzado con el Premio Cervantes 2012. Precisamente, hace apenas unos días, estábamos con él en la presentación de La esquina del mundo (Ed. Trifaldi), de Alejandro López Andrada. Fue como contemplar a un titán. Último superviviente de la generación de los poetas del 50 y Premio Nacional de Poesía y de las Letras, su mirada sostenía el peso dilatado de la edad y al mismo tiempo flotaba con la ligereza de quien se sabe en paz con su vocación y su oficio. La literatura, para los escritores de raza, constituye una pugna constante entre carga y alivio, enfermedad y bálsamo, condena y libertad. En las declaraciones que el escritor ofreció a los periodistas en su domicilio la mañana del anuncio del galardón, el más prestigioso de la literatura en