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Viaje a ninguna parte

Written by | 29/11/2007 | Comentarios desactivados en Viaje a ninguna parte
Hay libros que sobrecogen, que se le clavan a uno en esos lugares umbríos del alma a los que pocas veces llega luz alguna. No son muchos los libros que producen esta sensación de dolor blando y dulce, tampoco digo que las sensaciones que provoca en uno puedan ser las mismas que en otras personas, bien es sabido que los libros que nos hacen estremecer son aquéllos que nos leen a nosotros, y no a otros, que nos descifran, que hacen saltar ciertos resortes dormidos de nuestro interior. Se trata de esos libros que nos hacen conocernos un poco mejor a nosotros mismos, a descubrir nuestra identidad más allá, o más adentro, de todas esas capas finas de polvo con que la vida nos va envolviendo. Algo así siento yo al leer El esnobismo de las golondrinas, de Mauricio Wiesenthal. Es un libro de

Madrid blues

Written by | 26/10/2007 | Comentarios desactivados en Madrid blues
Las noches de Madrid son infinitas. Igual que las cabras siempre tiran para el monte, uno, que es de natural noctámbulo, tira invariablemente hacia las calles en busca de nada en particular, salvo el mero influjo de deambular entre espectros bajo la luz anaranjada de las farolas y respirar el aroma fresco a humo y tierra mojada de las madrugadas de otoño. Había oído hablar de un local de jazz cercano que no conocía, el Café Populart, y que no estaba muy lejos de mi casa. Hacía tiempo que el reloj había doblado la medianoche: era la hora perfecta. Me abrigué y me eché a la calle. Pocos placeres hay como vagar sin rumbo por los bulevares sombríos y desiertos de Madrid a la luz de la luna, tan sólo alumbrados en nuestro lento caminar por neones y el haz ocasional del faro de un coche

Jugarse la boca temprano

Written by | 25/10/2007 | Comentarios desactivados en Jugarse la boca temprano
Malasaña es una mala zona por la que moverse, incluso a plena luz del día. Se trata de un barrio que, por increíble que parezca, y a pesar de estar a sólo dos pasos de la Gran Vía, parece una pequeña sucursal del infierno en todo el centro de Madrid. Asombra pasear por sus calles invadidas por la suciedad, siendo como es Malasaña, antiguamente llamado de Maravillas, un barrio de tanta historia, casta y tradición en Madrid. Hoy es un rincón de fachadas pintarrajeadas con espray y mala leche, cables al aire, tubos colgando, edificios con las tripas entre las manos, calles estrechas trufadas de basura, orines, condones, jeringuillas, gomas elásticas que hace un rato han servido de torniquetes y otros vestigios de trasnoches campando con impunidad sobre el pavimento. También, como Lavapiés

Allegro de Otoño

Written by | 22/10/2007 | Comentarios desactivados en Allegro de Otoño
Cuando llegué aquella noche de viernes, los músicos ya se habían marchado, o tal vez ni siquiera hubieran venido a tocar aquella tarde. Nunca lo sabré. Me había entretenido tocando el piano en casa de un amigo después de salir de trabajar. Se trataba de un piano de cola majestuoso, un Kohler & Campbell negro, demasiado hermoso como para sustraerse de la tentación y el placer inolvidable de posar los dedos sobre sus teclas. No todos los días tiene uno oportunidades como ésta de sentarse ante un piano de cola. Empecé tocándolo como con miedo, tanteando el instrumento con cuidado, tentando suavemente acordes, que reverberaban con timbre antiguo y algo desafinado. La música entonces envolvió la estancia y me dejé embriagar, como si fuese un virtuoso, por su sabor a madera vieja,

Esta noche no, flaca

Written by | 18/10/2007 | Comentarios desactivados en Esta noche no, flaca
Últimamente rajo más folios de los que escribo. Nada de lo que sale de las teclas y de la pluma me parece válido. La negrura de la noche tras las persianas bien podría compararse con el vacío que tiene uno en la cabeza. Te busco y no te encuentro, flaca. ¿Por quién me has abandonado esta noche? Jodido aburrimiento. Me largo a la calle a respirar un poco de nocturnidad urbana. Lo de siempre, pero diferente. Cada día el teatro del mundo vuelve a representar la misma función, pero nunca hay dos iguales. La calle hierve de vida incluso a estas horas de la noche, y se torna peligrosa, estimulante, embriagadora. Madrid es una ciudad gris que lleva siglos buscando su propia identidad. Rompeolas de todas las Españas, que dijera el poeta que cantaba soledades. Un rompeolas en el que vienen

Lecturas agridulces

Written by | 08/10/2007 | Comentarios desactivados en Lecturas agridulces
En estas últimas semanas he leído algunos libros de los que gustaría hacer una breve mención y algún comentario. Empezaré por el más alejado en el tiempo de cuantos enumeraré aquí: Libro de réquiems, de Mauricio Wiesenthal (Editorial Edhasa). Podría calificar este libro como prodigioso sin temor a que se me empiecen a rasgar la camisa los pocos que vayan a leer esto. En los tiempos en los que vivimos es de agradecer obras como ésta, de tanta ambición. Cuesta una vida entera escribir el libro que nos ha legado Wiesenthal, evocador, soñador, elegante, poético, melancólico, nostálgico de otros tiempos, de las horas y los siglos que fueron testigos de las vidas de artistas, tanto grandes como anónimos, y de sus muertes, que el autor retrata como si tañese las cuerdas de un arpa

Volver es vivir

Written by | 06/10/2007 | Comentarios desactivados en Volver es vivir
Hoy, como ayer, como antaño, vuelvo, persiguiendo mi propio rastro, pisando sobre mis huellas marcadas de antes, a esa esquina de la calle del Carmen al filo de las ocho y media de la noche recién nacida, que cada día es más oscura. Pero hoy esa esquina está vacía, tan sólo un par de colillas retorcidas en el suelo delatan una terrible ausencia. El alma se me cae también al suelo y se arrumba junto a las colillas. Me quedo allí, como un pasmarote, en el mismo sitio donde aquel hombre que no está coloca la funda del violín que le sirve de cepillo para las donaciones de espectadores espontáneos y otros transeúntes. Mientras tanto, la gente pasa de largo en torno a mí. Los viernes el centro se torna en hormiguero y la caterva se apodera de sus calles, que dejan de ser de quienes

Vivir es volver

Written by | 04/10/2007 | Comentarios desactivados en Vivir es volver
Vivir es volver. Uno se esfuerza en avanzar, romper con el pasado, quemar sus naves sin mirar atrás, sin que le tiemble el pulso. Pero estamos condenados, inevitablemente, a volver. A veces imagino la vida como un conjunto infinito de círculos que se cruzan y se cortan entre sí, nunca concéntricos, en desorden siempre, que vamos siguiendo a lo largo de nuestros días y que se nos obliga a cerrar. Nadie le obliga a uno, sola la vida se impone, se atraviesa en nuestro camino para llevarnos a voluntad anudando cabos que antes uno había dejado sueltos. Tal vez la muerte nos alcance cuando no queden ya más círculos por cerrar. Cada día vuelvo yo también a aquel lugar. Cada día, al salir del trabajo, cuando la noche tiñe de neones y sombras el centro de Madrid, regreso en busca del cabo

Sigo vivo

Written by | 21/09/2007 | Comentarios desactivados en Sigo vivo
Hace tiempo que no dejo caer palabras en este cuaderno. Sepa, quienquiera que espere algunas de estas palabras, que me pesa no poder escribir como me gustaría. Tengo demasiadas cosas en la cabeza que inevitablemente distraen la atención. Atravieso ahora una época dulce, pasional sería un buen matiz, en todos los ámbitos de mi vida de hoy. Me va bien. Como compensación y desagravio por tan larga espera, he aquí un vídeo que hace un par de días salió en el diario El Mundo acompañando a un artículo sobre la casa de Dragó, reconocido escritor del que creo que huelgan presentaciones. Bueno, por ahí salgo yo, por si a alguien le hace ilusión saber que estoy bien. Artículos relacionadosHacia el Fin del MundoIndia (XXIV): En el interior del templo prohibidoLas guerras y las calles

Apuntes y desvaríos

Written by | 17/08/2007 | Comentarios desactivados en Apuntes y desvaríos
Será que los libros llaman a los libros, será que triscar entre bibliotecas le permite a uno tomar prestados algunos ejemplares para leer en las noches cada vez más frescas de agosto. Lo cierto es que estas últimas semanas le dedico bastante tiempo a las lecturas. Desde hace tiempo llevo instalado en el género negro, en busca de la novela que a mí me gustaría escribir, aunque no termino de encontrarla. Bien es cierto que acaso la que uno busca no esté escrita, eso sería un alivio, también un acicate para volcarla en papel y letras de molde. Para empezar, mi novela no sería policíaca, nada de inspectores de policía renegados expulsados del cuerpo, ni de detectives privados, ni hablar de casos sin resolver que comienzan con el hallazgo de un cadáver; la novela que yo escribiría