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De capa caída

Written by | 15/08/2006 | Comentarios desactivados en De capa caída
Llevo unos días de capa caída, que no sé qué me pasa, que no doy pie con bola, que no estoy en lo que estoy, que no hilo fino en esto de hilvanar palabras como acostumbraba. Ando un poco dando tumbos. Llevo más de una semana sin escribir nada, pero es que tampoco me ha pasado nada que tenga que contar. O es quizá que la tinta apática de la pluma me pesa demasiado en los dedos como para ponerme en el trance de tener que levantarla. Tengo sueños extraños, malignos, desconcertantes, duermo mal, a deshora, lo cual provoca cambios de horarios de sueño que me hacen levantarme cansado y con dolor de cabeza. Pretendía irme a la playa con mis amigos este próximo fin de semana, pero luego mira uno el almanaque y boquea, se le caen dos lagrimones al suelo al contemplar lo adelantado que está

Los dos amigos

Written by | 04/08/2006 | Comentarios desactivados en Los dos amigos
Bajo el dosel de la noche abierta, sentados a la fresca en una calle cualquiera de un pueblo cualquiera, dos viejos amigos insomnes contemplan el vuelo torpe de los escarabajos alrededor de las farolas, que brillan solitarias como luciérnagas en la oscuridad fantasmal. Es una calle apartada, olvidada por la vida, lejos de las gentes, que en esas horas rezagadas duermen y sueñan sueños infantiles, pues bien es cierto que en el momento del sueño nos igualamos a nuestros niños, y nuestros sueños y pesadillas comparten con los suyos la pureza y la bondad de lo que no se ha adocenado ni se ha corrompido. Los dos amigos pasan las horas muertas allí, departiendo sobre los grandes misterios del Universo, como solían hacer antaño, cuando la metafísica coronaba exultante las noches tibias de

El secreto de las musas

Written by | 02/08/2006 | Comentarios desactivados en El secreto de las musas
Ella miraba distraídamente la gente pasar. Al otro lado de la cristalera, la calle del Toro se nos atardecía poco a poco y sin avisar, como si el sol de aquel día de mediados de verano anduviera recogiendo impaciente el puesto después de un largo día de trabajo. Sentada frente a mí, en aquella mesa del café, con la cabeza apoyada en la mano, Sara me mostraba el hermoso perfil de su rostro alargado, como de escultura griega. Su belleza no era explícita, no era en absoluto obvia, sino que uno tenía que recorrer los inextricables recovecos del laberinto de sus facciones angulosas para alcanzar el centro de aquel dédalo de solución imposible. Era una cara misteriosa, como misterioso ha de ser todo aquello que esté revestido del halo de lo inalcanzable, y me parecía a mí, por la suavidad

De lo por venir

Written by | 25/07/2006 | Comentarios desactivados en De lo por venir
Suelo conducirme por la vida sin pensar demasiado en el próximo paso ni qué me encontraré a la vuelta de la esquina, mejor me concentro en el paso que doy y dejo de plantearme el posible albur que me aguarda. Por esto mis proyectos son vagos, ambiguos, desdibujados en el horizonte del futuro. Me gusta dejarme llevar por lo que me rodea. Me gusta detenerme, cuando camino por la calle, respirar hondo y tomar conciencia de mi presente, ese instante único, irrepetible y efímero que agrupa pasado y futuro, fundiéndolos en uno, disfruto percibiendo quién está en mis zapatos aquí y ahora, sintiendo el suelo bajo mis pies y el sol que me quema la piel. La gente creo yo que no piensa en estas cosas, supongo que son éstos pensamientos reservados sólo para locos, ociosos y raros, personas como

El olvido es una condena demasiado larga para una sola vida

Written by | 24/07/2006 | Comentarios desactivados en El olvido es una condena demasiado larga para una sola vida
El diccionario ya no ha aguantado más. Parece como si, justo cuando le rendí homenaje, se rindiera él a su vez ante la vida. El otro día se me deslomó en un mal movimiento, el pobre, hastiado de los años interminables, del paso del tiempo por entre sus páginas amarillas, del peso de las letras sobre sus hombros azul grisáceos, cada día más oscuros, y del poso del polvo de una existencia gris. Al final se rindió, sucumbió ante la incertidumbre de lo por venir, prefirió abandonarse inerme al dulce hálito de la parca, cerrando los ojos, recogiendo las hojas amarillentas ante la desesperación de una vida cada vez más consumida, adocenada y vana. En sus últimos días se le veía cansado, avejentado, transido de la melancolía de los diccionarios antiguos, que, como los elefantes

Poetas y prosistas

Written by | 23/07/2006 | Comentarios desactivados en Poetas y prosistas
Dice Umbral en La noche que llegué al Café Gijón: «Poeta es el que sólo escribe cuando se le ha ocurrido una cosa. Prosista es aquel a quien se le ocurren las cosas escribiendo». Él, por supuesto, lo dice considerándose prosista. En mi caso, salvando las evidentes y elocuentes distancias, y en vista de lo poco que escribo últimamente en este diario, debo de ser algo así como un poesista o un proseta. Artículos relacionadosIndia (XXIV): En el interior del templo prohibidoLas guerras y las calles (V)Viaje a París (VII): La inolvidable Nochevieja parisina

Aquel tiempo prestado

Written by | 19/07/2006 | Comentarios desactivados en Aquel tiempo prestado
Los días pasan raudos en este pueblo de casas de paredes encaladas del Valle de los Pedroches. Me temo que debo de ser feliz, si no es que no se comprende. Mis horas transcurren entre escritura, libros y amigos, nada más, y apenas tengo tiempo para todos estos asuntos. Y no hay tedio, no existe el aburrimiento, el tiempo pasa a mi lado sin avisar. Estamos ya casi a finales de julio y llevo más de dos semanas aquí, gozando de los pequeños y simples placeres de la vida, y apenas he logrado darme cuenta. Que me den papel y pluma, un puñado de amigos, los libros que me puedan caber en los bolsillos y una baraja de cartas, sólo necesito eso, y que me abandonen en una isla desierta, que yo estaré bien, que se ahorren el venir a buscarme. Pero en la vida todo es cíclico. Tengo presente que

Tarde de domingo

Written by | 17/07/2006 | Comentarios desactivados en Tarde de domingo
Tarde de domingo. Ninguno de mis amigos me había llamado para ir a tomar café, de modo que aproveché la tarde para terminar de leer el libro que tenía entre manos. Cuando levanté la vista ya eran las ocho, el sol y la calor remitían por poniente, así que me calcé las zapatillas y me eché a la calle. Tenía ganas de dar un paseo y me apetecía respirar pueblo. En esta época se mezclan en Pozoblanco dos aromas característicos de las zonas rurales, por todas partes huele a campo y a establo, a jara y a corral, pero sobre todo es el olor de la flama lo primero que te sorprende al abrir la puerta de casa, una sensación agobiante y opresiva que te seca la garganta y las fosas nasales, como un buen trago de ron de cuarenta grados. Con las manos metidas en los bolsillos encaminé mis pasos

Las cadenas nunca estuvieron hechas de eslabones perfectos

Written by | 15/07/2006 | Comentarios desactivados en Las cadenas nunca estuvieron hechas de eslabones perfectos
La vida creo yo que debe de ser una larga cadena de éxitos y fracasos, que se compone de eslabones unos de mayor tamaño que otros, unos más duros, otros más pesados, redondos unos y rotos otros. Tanto éxitos como fracasos existirán en la vida mientras en nosotros aniden las ilusiones, que son el empuje vital que nos mueve. Pero de éxitos y fracasos es menester sobreponerse, porque ambos pueden ser letales, debemos despertar a tiempo del sueño, o de la pesadilla, según el caso, y levantar la mirada a la altura suficiente que nos permita observar la vida con cierta serenidad y abstracción, sabiendo que las mejores y más duraderas cadenas nunca estuvieron hechas de eslabones perfectos. En un principio no iba a escribir sobre esto, quizá porque no nos gustan los fracasos, porque uno

Llámame Judas, de Guillermo Galván

Written by | 12/07/2006 | Comentarios desactivados en Llámame Judas, de Guillermo Galván
“Con la frase Dama de Picas ha salido de la sala, la pantalla me entregó algo parecido a la soledad. A una repentina y atónita soledad. A una especie de convicción de que el presente se teje a menudo con hebras que dejó sueltas el pasado, quién sabe si por desgaste o por simple capricho del azar.” (Guillermo Galván, Llámame Judas, Edaf, Madrid, 2006) Artículos relacionadosEl dulce bálsamo de la literatura y sus inescrutables caminosLa esencia de la buena nuevaPozoblanco, Tuéjar y Oleiros, galardonados con el premio Animación a la Lectura María Moliner