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Milán. Ciudad de paso

Written by | 23/01/2010 | Comentarios desactivados en Milán. Ciudad de paso
Después de tantos años de recorrer Europa en tren, conozco la Estación Central de ferrocarril de Milán como si fuese milanés. Ejerce de válvula de paso entre el oeste, el sur y el este del continente, y es trasbordo obligatorio para quienes, como yo, procedentes de Europa Occidental, viajan por tierra y se dirigen hacia los países mediterráneos o Europa del Este. Me sé de memoria su bóveda semicilíndrica con visillos translúcidos, de aspecto como de otro siglo, las molduras de sus muros ocres, sus baldosas grisáceas, sus lámparas antiguas, sus bares caros, sus paninis de bacon, sus puestos de cambio de divisas, sus escaleras de mármol lustrado, su salida en la planta baja, el resplandor del día a través de las cristaleras y, al final, la inmensidad de la Piazza Duca d’Aosta. Lo

Breve execración del vuelo

Written by | 17/01/2010 | Comentarios desactivados en Breve execración del vuelo
Los aviones sirven para moverse, no para viajar. No me entra en la cabeza que uno esté en su casa y, al cabo de dos horas, aterrice en París, por poner un ejemplo. El viaje requiere sosiego, sensación de movimiento, recorrido del terreno, cambio de paisajes, encrucijadas, pasos fronterizos, puentes, raíles, carretera, tierra, mar, horizonte. Si el viaje no se interioriza, previa asimilación del movimiento que le es consanguíneo, no es más que mero traslado de un lugar a otro, puesto que no sólo se trata de una disposición de ánimo, sino que el viaje debe concebirse asimismo en términos fisiológicos. No por casualidad el metabolismo y los ciclos corporales se modifican en el trance del viaje, por relajado que éste sea. Cuánto más si se expone el organismo a los saltos caóticos

Inventario de Burgos

Written by | 16/10/2009 | Comentarios desactivados en Inventario de Burgos
Había ido a Burgos para firmar el contrato de un libro de encargo. Estábamos a finales de septiembre, y en las riberas del Arlanzón soplaba ya entre los sauces una ventisca precoz que parecía burlarse de mi falta de prevención a la hora de elegir la ropa de abrigo. Burgos parece esforzarse por permanecer fiel a unos cánones medievales, que debe de ser la fórmula que ha encontrado para darse postín y atraer al turismo catedralicio, amante de los rastros esotéricos en las molduras de la piedra. Atraviesa uno el Arco de Santa María, entrada principal al casco histórico de la ciudad, y enseguida se ve envuelto en la música de flautines y guitarras de los trovadores, los teatrillos de marionetas surgen por doquier y los malabaristas ejecutan sus números entre los aplausos de la congregación.

De la virtud de madrugar y sus beneficios

Written by | 19/02/2009 | Comentarios desactivados en De la virtud de madrugar y sus beneficios
Día segundo de alergia. No sabría uno decir por qué adquiere la vida otro color cuando madruga. Mi jefe me había pedido que llegara al trabajo una hora antes, así que poco después del amanecer ya berreaba el despertador. Celebré la proeza de levantarme, rechazando el cálido y muelle abrazo del sueño embozado, con un desayuno castizo de café con porras en el bar de abajo. El camarero ya no me pregunta, pero busca una mirada de confirmación. Es marroquí, su aspecto de califa y el acento lo delatan. Lo acompaña tras la barra un chaval a todas luces sudamericano. Nadie es de Madrid hoy. Aunque hacía frío en las calles y el sol remoloneaba todavía entre la bruma de polución de la ciudad, enfilaba uno con buen ánimo la Puerta del Sol. Te levantas temprano y las cosas parecen adoptar

Alergia de Madrid

Written by | 13/02/2009 | Comentarios desactivados en Alergia de Madrid
11 de febrero. Día primero de alergia. Anoche empezaron a irritárseme los ojos y hoy, en el transcurso de la mañana, las tuberías de mi nariz sufrían una fuga de mucosidades que iba cada vez a más. Resulta patético mantener una conversación en el trabajo cuando tienes un surtidor de fluidos transparentes encima del bigote. Ya es primavera, pues; aunque el planeta esté a poco menos de la mitad del camino hacia su equinoccio. Lo que ocurra en las estrellas me trae sin cuidado. Me fío más del aroma de los brotes en las ramas de los árboles y de las flores en agraz, de la brisa fresca que prende las mejillas de las muchachas, del rumor de los gorriones en las plazas de la Villa, del fulgor del sol sobre los bulevares de la Castellana. Las calles de Madrid se me antojan un lugar acogedor

España a la vuelta (y III): Un café con porras, por favor

Written by | 28/09/2008 | Comentarios desactivados en España a la vuelta (y III): Un café con porras, por favor
Las cosas siguen donde estaban, donde siempre han estado. El joven rubicundo con los brazos amputados a la altura de la clavícula berrea haciendo tintinear monedas en un vaso de plástico que utiliza como cepillo, la vieja del pañuelo negro, con la espalda quebrada, sostiene en vilo la tapa de una caja de zapatos, junto a la calderilla una caja de Gelocatil. Me cruzo con el mendigo nórdico del Cine Callao. La mirada azul se le hunde entre las greñas grasientas y las facciones abotagadas de vikingo ebrio. Trae una bolsa de basura negra y una lata de cerveza en sendas manos. Va solo, sin aquella chica, también indigente, que venía acompañándolo desde hacía meses al pie de las escaleras del cine. Unos pasos más adelante reconozco entre los transeúntes al mago argentino que de vez en

España a la vuelta (II): Madrid

Written by | 11/09/2008 | Comentarios desactivados en España a la vuelta (II): Madrid
Llego a Madrid y me encuentro la casa sola, envuelta en un silencio sepulcral. Mi habitación está tal como la dejé, los objetos cubiertos con una finísima capa de polvo y un olor familiar encerrado en el tiempo, la esencia de lo que uno fue escapándose por la puerta entreabierta. Dejo caer la mochila al suelo y, aliviado por deshacerme de su peso sobre los hombros, me doy de bruces, tras un mes de ausencia, con la desoladora certeza de no saber qué hacer en mi propia casa. Nunca había reparado en lo desnudas que resultan las paredes blancas. Sentado sobre la cama, mirando a mi alrededor, la habitación me devuelve ecos vacíos. Entonces recuerdo que llevo dos noches sin dormir en una cama, y ahora que la tengo tan cerca apenas me siento cansado. Es más, la calle me llama. Necesito

España a la vuelta (I): Barcelona

Written by | 02/09/2008 | Comentarios desactivados en España a la vuelta (I): Barcelona
Acabo de volver de las tierras desconocidas del este de Europa. En poco más de un mes ha pisado uno los caminos de catorce países diferentes, quince si contamos aquellas casas ucranianas que parecían florecer entre la exuberancia de los robledales ondulados en la otra orilla del río Tisa, más allá del paso fronterizo. Traigo conmigo la nostalgia del que regresa de donde quiere estar, la tristeza en los ojos del caído, los zapatos polvorientos por la grava de antiguos senderos, la fragancia de los campos, el recuerdo de conversaciones fugaces en remotos caravasares, la promesa de los reencuentros, la ebriedad de quien camina solo, la belleza grabada en las retinas, las cicatrices cerradas, la mirada lejana, la cabeza fría, la felicidad de los locos, la suciedad adherida a la piel del

Vuelve a tu oficina, turista

Written by | 16/07/2008 | Comentarios desactivados en Vuelve a tu oficina, turista
Alguna vez había hablado en este cuaderno de una vieja encorvada de garrote, velo y ropas enlutadas y añejas que pide silente la voluntad en la calle Preciados, en la esquina con la Puerta del Sol. Su espalda arqueada forma un ángulo recto con las piernas de chamizo que se adivinan bajo el faldón raído. Bajo su hombro izquierdo, un viejo bastón apuntala su cuerpo vendido y sesgado, y le encalla la espalda contra la cristalera de un centro comercial, como si pudiera sujetar en su interior el escaso hálito de vida que palpita bajo la corteza de un pecho tan reseco. Su mano, sin embargo, sostiene con firmeza la tapa de una caja de zapatos que hace las veces de cepillo para las limosnas. Parece salida de otra época, rodeada de las bolsas de plástico blancas que los ancianos utilizan para

Artículo en ocholeguas.com

Written by | 09/07/2008 | Comentarios desactivados en Artículo en ocholeguas.com
Me han publicado un artículo sobre la India en el recién nacido portal de ocholeguas.com, sección de elmundo.es dedicada a viajes. No puedo negar que me hace ilusión ver mi nombre en letras de molde en la web de información en español más leída del mundo, aunque de noche acaricio la quimera de que éste sea el primero de una larga serie de escritos sobre mis viajes en ocholeguas.com. El artículo se titula Los jardines de Mandore, un viejo conocido de los lectores de este blog, a los que agradezco que aún sigan leyendo mis esporádicas anotaciones aquí. A ellos va dedicada esta primera victoria. Nos vemos en el camino. Mis pasos se dirigirán esta vez, como siempre, al Este, a la vieja Europa. Más artículos del autor en www.viajeroenlaindia.com Artículos relacionadosIndia