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India (XXXV): El legado de San Francisco Javier

Written by | 21/06/2008 | Comentarios desactivados en India (XXXV): El legado de San Francisco Javier
Pero Benarés no son sólo ghats y templos prohibidos. Toda una ciudad se extiende en la orilla oeste del Ganges hacia el interior. Detrás de los siniestros callejones mediante los cuales se accede a las márgenes del río, la Benarés turística y céntrica, polvorienta y bulliciosa, comercial y poluta, se abre ante los ojos del viajero como una flor de loto en mitad de una laguna negra. Existe una calle sin nombre que ni siquiera aparece en los mapas de Benarés, sin embargo se encuentra entre sus arterias más transitadas por peregrinos y viajeros, curiosos y falsarios, creyentes e infieles. Se trata de una vía peatonal y empedrada, flanqueada por toda clase de vendedores con la mercancía expuesta en puestos y trapos, desde los sempiternos inciensos, polvos de colores y guirnaldas aromáticas

India (XXXIV): Muerte en el Ganges

Written by | 03/06/2008 | Comentarios desactivados en India (XXXIV): Muerte en el Ganges
El silencio cayó como si la vida hubiera tocado a su fin. Se apagó la música en ese instante de la noche en el que se escucha el aullido de perros solitarios en la distancia. Concluida la ceremonia de la Ganga Aarti, los espectadores y los fieles volvían a sus hogares y sus hoteles entre sombras furtivas y fantasmales. Cuando los cinco pujaris terminan su danza sagrada la «ciudad de la luz» se torna oscuridad, Benarés muere bajo el peso implacable del tridente de Shiva. La luna rielaba sobre las ondas de la superficie del Ganges. Sólo se escuchaba, en la inmensidad de la noche, el crujido monótono de los remos al alzarse y luego hundirse en el río. Parecíamos navegar sobre el abismo, como si surcáramos las aguas de la laguna Estigia, que engullían a todo aquél que osara atravesarlas.

India (XXXIII): Eklingji

Written by | 28/05/2008 | Comentarios desactivados en India (XXXIII): Eklingji
A unos veinte kilómetros de Udaipur existe un gran complejo de templos de gran antigüedad que sirve de culto a la deidad del viejo estado de Mewar, Eklingji, una de las múltiples representaciones del dios Shiva. La construcción del recinto, que contiene entre sus muros ciento ocho templos, comenzó en el año 971, durante el reinado de la dinastía Sesodia de Mewar. Como curiosidad, en su interior se levanta el único templo de culto de la secta Lakulish en toda la India, con más de mil años de antigüedad. Este complejo de templos no figura en las guías de viaje. Sólo los conductores como Gurupal saben de su paradero. Fue cruzar el umbral de su puerta principal y respirar el ambiente de solemnidad reinante. Al vernos, un guarda de seguridad se acercó a nosotros y nos lo dejó muy

India (XXXII): Bosquejo de ensayo social

Written by | 07/05/2008 | Comentarios desactivados en India (XXXII): Bosquejo de ensayo social
Durante más de tres mil años, el sistema de castas ha existido en el subcontinente. Se trata de un sistema hereditario de estratificación social en el que las clases sociales se definen por un número de grupos endogámicos conocidos varnas. Las castas se multiplicaron debido a cambios introducidos en la ley brahmánica y a diversidades regionales que establecieron profusas subdivisiones denominadas jāti (familia). Las castas nacen, como todo en la India, de la religión: el hinduismo enseña que los seres humanos fueron creados de las diferentes partes del cuerpo del dios de la creación, Brahma. En función de la parte del cuerpo de Brahma de la que surgió cada hombre se distinguen cuatro castas básicas, que definen su estrato social y la clase de trabajos al que puede dedicarse. Las

India (XXXI): Extracto de Jaisalmer

Written by | 21/04/2008 | Comentarios desactivados en India (XXXI): Extracto de Jaisalmer
Alí nos condujo hacia el fuerte en primer lugar. Nos movimos entre sus callejuelas, entre vacas y perros, tenderetes y capazos de hortalizas y legumbres, inciensos y especias, telas y suvenires, bares y cibercafés para occidentales. Accedimos a los templos jainistas de Chandraprabhu y de Rikhabdev, y pudimos admirar desde su interior las havelis de varias mansiones repartidas por toda la ciudad. Merced al salvoconducto del que disfruta por contratar a un cicerone autóctono, uno puede penetrar en las principales residencias de antiguos mercaderes de fortuna y primeros ministros del colonialismo, tales como la Patwon-ki-Haveli, la Salim Singh-ki-Haveli y la Nathmalji-ki-Haveli. Desde la altura de sus azoteas el viento cálido de las dunas susurra al oído cantos de antaño, lamentos de tiempos

India (XXX): Ofrendas jainistas

Written by | 11/04/2008 | Comentarios desactivados en India (XXX): Ofrendas jainistas
Antes de partir de Bikaner, Gurupal, nuestro conductor, nos llevó a las afueras de la ciudad a visitar un templo pequeño y solitario. Se trataba de un santuario jainista conocido como templo de Bhandasar. El jainismo representa en la actualidad una ínfima parte de la feligresía india. Es una religión muy minoritaria, dispersa en núcleos de escasa envergadura sobre territorios aislados al oeste, en el centro y en el sur del subcontinente. Se estiman unos cuatro millones de fieles jainas en todo el país. Estadísticamente, ocupa el séptimo puesto entre las distintas religiones que se profesan en la India en número de devotos, muy por detrás de las más populares: hindúes (a la cual se adhiere casi la totalidad de la población), musulmanes suníes, musulmanes chiíes, cristianos,

India (XXIX): El museo de sueños

Written by | 07/04/2008 | Comentarios desactivados en India (XXIX): El museo de sueños
A Joan Manuel Gisbert, escritor de sueños inmortales, por alimentar mis fantasías infantiles. El chico, Kajal, nos esperaba a la salida. Nos condujo hacia otra casa, a la que accedimos con la consabida patente de corso. Aquélla no recordaba demasiado a las otras viviendas que albergaban havelis (frescos) en sus patios, era oscura, de techos muy bajos, como la casa del viejo pintor de sedas. Tampoco había ventanas, y la disposición de las habitaciones, que atravesábamos pisándole los talones a Kajal, era tan laberíntica que pronto perdí la orientación en la oscuridad casi total. Aquello empezó a olerme a chamusquina, pero no había vuelta atrás, sabía que no podría encontrar el camino de vuelta. Sólo quedaba seguir a cierta distancia el rumor de pasos de Kajal, que se movía

India (XXVIII): La mirada de la pobreza

Written by | 03/04/2008 | Comentarios desactivados en India (XXVIII): La mirada de la pobreza
Para cuando quise darme cuenta, el corazón de la India profunda me había engullido. Fue de improviso, de repente me vi en una callejuela sucia y angosta que ascendía en pendiente suave. La estrechez de la calle proyectaba una sombra balsámica, y el sol, que momentos antes pesaba como una losa sobre la cerviz, se escudaba oblicuo tras las fachadas. Entonces reparé en la gente. Hombres, mujeres, ancianos y niños nos observaban pasmados, expectantes, como si no hubieran visto a un occidental en su vida. El olor me llegó como un derechazo en las narices. Era un hedor acre, sofocante, corrosivo, abrumador, que parecía adherirse a la piel y cegar los sentidos. Olía a inciensos, a putrefacción, a orines y aguas fecales, todo sincopado en una mezcla inmunda. No pude reprimir una mueca de

India (XXVII): El conductor de rickshaw

Written by | 31/03/2008 | Comentarios desactivados en India (XXVII): El conductor de rickshaw
Cuando se hizo de noche tomamos nuestro primer ciclo-rickshaw en la India. La primera vez que se monta en uno resulta una experiencia divertida, por novedosa y exótica, aunque uno recele un poco ante la aparente inestabilidad del vehículo. Plantado allí, el ciclo-rickshaw apenas se componía de una bicicleta con un par de ruedas traseras, sobre las que se asentaba un pequeño cubículo encapotado con escaso espacio para dos personas. Lo primero es acordar el precio con el conductor (rickshawalla), incluso antes de subir al vehículo. El viajero debería saber que, por mucho que regatee, el coste de la carrera siempre será más del triple de lo que el rickshawalla cobraría por el mismo trayecto a un indio al que acompañaran cuatro o cinco o más familiares encaramados al rickshaw. Es

India (XXVI): La India revisitada

Written by | 29/03/2008 | Comentarios desactivados en India (XXVI): La India revisitada
Hace ya muchos días que no escribo en este cuaderno de bitácora. Otros cuadernos ocupan ahora mi atención, especialemente de viajes. He retomado la redacción de mi libro sobre mi viaje a la India, que me tiene absolutamente embebido. La cosa comenzó hace apenas un mes, cuando cumplí veintiséis años el veintiséis de febrero: primera señal. Segunda: hacía, además, un año justo que había dado comienzo mi viaje a la India. Y tercera señal: me apetecía hacerlo, sobre todo porque uno debe empezar a tomarse en serio a sí mismo, no se puede navegar toda la vida al pairo del ser aún demasiado joven para escribir en serio. Saltada ya la barrera del medio siglo parece como si estuviera uno más desnudo, más indefenso ante el porvenir. De modo que izo las velas al viento de las musas