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Crítica: ‘Un amigo para Frank’: pequeña gran joya indie que reluce por el trabajo de Frank Langella

Written by | 29 May 2013 | Comments Off

Frank Langella Susan Sarandon Un amigo para Frank robot

Vivimos tiempos en lo que la alta industria del cine, la que aprueba o rechaza financiar proyectos según su solvencia en la taquilla sin mirar por la calidad del producto, ha promovido desde lujosos despachos en Hollywood la expansión por todo el mundo de un modelo concreto de película. Es la película que cuenta una historia grandilocuente, con pretensiones de grandeza épica, una historia que se nos vende como trascendental y que está por encima de la realidad diaria. Estas historias se nos presentan ya sea en forma de blockbuster de acción o sea en forma de drama romántico o en cualquier otro género, pero fijaos en que siempre nos dicen que la narración que relatan es una historia extraordinaria, por encima de lo común, muchas veces completamente irreal, pero poco a poco nos hacemos con que este formato de historia es el que más nos gusta y el que más nos moviliza para acudir a una sala de cine, donde queremos asistir a un relato que nos aliene, que nos extraiga de nuestro mundo cotidiano.

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A medida que este tipo de cine se va convirtiendo en la regla general y vara de medir (en el punto en que se busca que la producción cinematográfica general se ajuste a este patrón), proliferan por otro lado películas, la gran mayoría de las veces de producción independiente, que buscan ser una vacuna contra esta tendencia de máxima comercialización del cine (que a fin de cuentas es un tipo de literatura). Son películas que exaltan lo cotidiano, las pequeñas grandes historias comunes de cada día, profundizando en los sentimientos, emociones y actos de personajes comunes (pero fascinantes en su cotidianidad) con los que fácilmente se pueden identificar los espectadores (el ejemplo perfecto es, a mi juicio, American Beauty, de Sam Mendes, que cambió en gran medida las reglas del juego del cine comercial). Un amigo para Frank (Robot & Frank) es una de estas películas de las que estamos hablando, una pequeña gran joya cinematográfica que nos envuelve en un cálido manto de buen rollo a la vez que nos ofrece una historia casi minimalista que se reduce a los comportamientos de un anciano cleptómano que ya estuvo en prisión por antiguos robos y que, a su vejez, padece de importantes achaques en la memoria.

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Toda la narración de la película (que es el primer trabajo de su director, Jake Schreier) se sostiene sobre la interpretación del actor principal, Frank Langella, uno de esos actores veteranos que no dan el paso al cine comercial hasta su madurez interpretativa, por lo que, sin ser demasiado conocidos por el espectador medio, ofrecen un buen trabajo en gran variedad de papeles. De Frank Langella sólo os remito a su papel de Richard Nixon en la película El desafío: Frost contra Nixon (Ron Howard, 2008), una interpretación perfecta de uno de los personajes clave de la historia política del siglo XX. En esta película, Langella da vida a Frank, un anciano expresidiario con problemas de memoria que vive solo y que dedica gran parte del día a cometer pequeños hurtos y a intentar seducir a la bibliotecaria de su pueblo. Su hijo, que se siente culpable por no poder atender a las necesidades de su padre, le compra un robot último modelo de asistencia médica a ancianos (al que pone voz el actor Peter Sarsgaard). Frank le coge manía al robot, al que considera una amenaza para su estilo de vida, pero poco a poco irá encariñándose con la máquina, emprendiendo juntos un arriesgado proyecto.

Frank Langella nos ofrece una clase magistral de interpretación y brilla recreando los claroscuros de un personaje en toda su complejidad, apoyado por un guion mordaz, inteligente y plagado del mejor humor ácido. El resto de interpretaciones son correctas en cuanto a que su función se limita a ser un soporte argumental del personaje principal, formando un conjunto que, aunque podría haber dado más de sí mismo, nos deja completamente satisfechos, a tientas entre la comedia, el drama y el thriller. Susan Sarandon, en sus aportaciones, pone la guinda a un pastel que en los últimos minutos aún tiene sorpresas que ofrecernos.

Frank Langella Susan Sarandon Un amigo para Frank robot

Lo mejor: Frank Langella no tenía una oportunidad de brillar desde su interpretación de Richard Nixon, y la sabe aprovechar, ofreciéndonos con total seguridad uno de los personajes mejor escritos y a la vez mejor interpretados de este año. Que no haya estado ni siquiera nominado a ningún premio es una prueba más de cómo funciona la industria cinematográfica. El guion es inteligente y mordaz.

Lo peor: Los personajes secundarios podrían haber dado mucho más de sí y queda la impresión de que el guion no sabe aprovechar del todo el potencial de la historia, no la estira y no la desarrolla en algunas de sus vertientes, lo cual nos deja una sensación de insatisfacción en este aspecto: el protagonista es genial, la historia es muy buena, pero el guion se autolimita demasiado en su desarrollo.

Veredicto: Una versión moderna de Don Quijote con un genial Sancho Panza robótico y un anciano y aquejado héroe que lucha contra sus propios molinos de viento, magníficamente interpretado por un actor que reluce en su trabajo de acentuar cada pequeño matiz de su personaje.

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