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Florencia inesperada (I)

Written by | 05 June 2013 | Comments Off

Florencia inesperada Brunelleschi cúpula

A Carlos, el amigo visitado.
También a Yoli y Guada,
sus compis de piso que me acogieron
muy gratuitamente, y al resto de
la gente tan genial que he conocido en esta
ciudad tan maravillosa.

Es tan típico escuchar «Ah, Florencia, la cuna del Renacimiento» que se hace repetitivo. Como ir a Nueva York y decir «Ah, la capital del mundo» o escuchar cómo se canta en Triana o Jerez. Pero es cierto y tampoco se hace de rogar para ser visto –estación de Santa María Novella, y a la derecha, según sales una Iglesia que no sabes cómo se llama–, pero te deja boquiabierto. Uno no se espera que Florencia sea, en verdad, tan fantástica.

–Ésa es Santa María Novella, a ver si te crees que la estación se llama así por arte de birlibirloque –hubiera dicho cualquier persona lógica. Carlos, el amigo visitado, que ya lleva allí ocho meses no calló en que yo me había quedado esperando una explicación.

Florencia inesperada Brunelleschi cúpula

Las calles son estrellas, al contrario que Torino, donde las calles son tan amplias como pudieran y acaban todas en una plaza de lo más magnificente. Allí no. Es todo al contrario, debo de estar de Erasmus en la Italia atípica. Empiezan a verse los primeros detalles. Las casas tienen todas menos de tres plantas. Excepcionalmente, él es muy así, la de Carlos tiene cuatro. Todas las ventanas vecinas a la catedral (o al Duomo, o a lo que está debajo de la maravillosa cúpula de Brunelleschi, como se quiera llamar) tienen su arquetipo cinquecentista. Detalles. Delante de ciertos bares huele a chianti, el vino de la región por antonomasia, que viene a recordar aquella máxima de los bares del barrio de Tribunal (Madrid), donde es bien sabido que cuanta más decadencia y peor vista merezcan los bares, mejor ponen las cosas que hay que poner.

–¿Y cuánto valen aquí las casa para alquilar? –una de las preguntas más repetidas en el mundo Erasmus.

–Mucho. Aquí hay propietarios que tienen calles y calles en el centro. De hecho, viví en una casa cuyo dueño tenía tres calles del centro de Florencia enteras. Pa’ él y pa’ sus cojones. Un monopolio. Todas en alquiler. La casa era una mierda, viejísima, por dentro y por fuera, no tenía ni encanto y nos la clavaron bien. El tipo vivía, digo yo que vive, en América, y contrata a administradores. Se dedican a especular inmobiliariamente.

–Hay que tenerla dura.

Florencia inesperada Brunelleschi cúpula

Mercato Centrale, olor a la séptima tripa de las vacas. «Una especie de menudo», aclara Carlos, que metida dentro de un pan sin sal que no resulta soso acaba siendo un panino di lampredotto. Espectacular. Dejamos las maletas después del bocadillo, me enseña las vistas y ahí está: la cúpula. Donde todo empieza, que diría Fito. A la derecha se ve la cúpula de la Iglesia de San Lorenzo, pero es invisible. Sólo hay ojos para la de Brunelleschi, qué bien hecha está. El cuarto es pequeño.

–¿Y para qué quiero yo más? ¿Para limpiar más? ¿Para ordenarlo todo? Además, aquí el wi-fi del vecino llega mejor –dice Carlos.

–Pues es verdad. ¿Pa’ qué? –el argumento del wifi fue definitivo.

El primer paseo atraviesa el mercado de las pieles. Te paras, ves una, el dependiente te dice que la puedes tocar, que no muerde. Tocas la chaqueta que veías.

È proprio buona –me capta el acento extranjero.

Spagnolo?

–Sevillano-Oriental. O sea, de Sevilla Este.

–Y yo de Pinomontano –observa Carlos.

Io sono Marrochino! (Ergo, de Marruecos) ¿No era en el Sevilla o en el Betis-Sevilla donde juega Ramis?

Lo de Betis-Sevilla a un bético como moi le revienta, pero se acostumbra uno. La UEFA, cuando jugamos la Champions, hizo que las televisiones nos llamaran así y aún lo sufrimos. A ver qué hacen el año que viene, estamos bien posicionados para la Liga Europa.

–Qué va, en el Valencia. Ya lo quisiera yo para mi Real Betis Balompié.

Hice hincapié en que no era Betis-Sevilla.

Beuh, noi ci andiamo via –nos despedimos.

Florencia inesperada Brunelleschi cúpula

Fernando C. Caramés
@FernanCamacho
www.seguimospensando.wordpress.com

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