5:36 pm - jueves mayo 24, 2018

Julio Valdeón: «Sabina es extrovertido y hermético, salvaje e hipocondríaco: contradictorio, fieramente humano»

Written by | 06/03/2018 | Comentarios desactivados en Julio Valdeón: «Sabina es extrovertido y hermético, salvaje e hipocondríaco: contradictorio, fieramente humano»

Me acuerdo de que, cuando salió tu libro Sabina: Sol y Sombra (Ed. Efe Eme), Maica Rivera, de la revista Leer, dijo que hacía falta un libro que nos explicara por qué nos gusta Joaquín Sabina, y que el tuyo lo hacía. ¿Por qué nos gusta Sabina?

Cada cual tendrá sus razones. Sospecho que algunas tienen que ver con su capacidad para retratar lo muy íntimo y, a la vez, lo colectivo. La historia reciente. Nuestras particularidades. Sin olvidar el humor, fulgurante. Ha escrito, solo y/o en compañía de amigos, canciones supremas.

¿Cuáles te parece que son sus puntos fuertes y cuáles sus puntos débiles?

Si hablamos del Sabina letrista, su torrencial fuerza poética, su guerra contra los tópicos. Su radical frescura. Su desgarro. Su humildad. Si de la música, un puñado de abrasadas melodías. De lo malo, lo peor, fue el divorcio casi absoluto de su oficio. Los libros de sonetos, los dibujos, con independencia de sus méritos, que los tienen, funcionaban como coartadas. Excusas, atajos, para no trabajar. Para no retarse. Para no competir consigo mismo. Para dejarse llevar. Y así, desde el cegador 19 días y 500 noches y hasta el estimable Lo niego todo, aunque no fuera redondo: en la segunda parte, lo que llamábamos cara B, se desmorona. Pero contiene algunas rolas formidables. Y comparado con Vinagre y rosas, o con el disco junto a Serrat, parece Blonde on blonde o Revolver.

¿Cuál es el disco que más te gusta?

19 días, claro. Tampoco reniego completamente de los últimos discos. No de todos, no del todo. Por ejemplo, merece mucho la pena revisitar Alivio de luto.

¿Por qué?

¿Por qué elijo 19 días? Es EL disco de los últimos 30 o 40 años. Bueno, con La leyenda del tiempo, Blues de la frontera, Sin documentos y etc. Pero ninguno de esos, siendo tremendos, operan en los territorios de 19 días. Lo explicó en su día Arcadi Espada: «Los hombres curiosos, con ansias insaciables de saber, daríamos cualquier cosa por que nos inyectaran libros en vena. Será posible, pero habremos muerto. Mientras tanto y nuestra época no hay nada más parecido a ese chute que la crónica poética. Se lee Las personas del verbo y uno sabe todo lo que pasó cuando se juntaron dos palabras: Franquismo y Barcelona. Se escucha 19 días y uno sabe todo lo que pasó desde que pasaron hasta la movida. Hay pruebas de lo que digo: van, aprox, del anisete a las braguitas de Zara». En un mundo, el del rock y el pop español, donde resultan extraños los artistas comprometidos con su tiempo, no con sus cuitas sino con su país y sus gentes, 19 días tiene algo de Canto general cruzado con Cernuda. De ambiciosa panorámica que recorre la historia y el siglo y, al mismo tiempo, laboratorio emocional y calambre poético. Íntimo y universal. Lo dice Arcadi. Con 19 días subes a un tren que va y viene del Chicote de Ava al boom de la mixología, de los fusilamientos en Ventas a la taladradora emocional de Bambino.

¿Cuál fue el impulso para escribir este libro?

El amor por su arte. La curiosidad por estudiar la cocina de esos discos. De paso, el cansancio de sufrir las opiniones del coro, entre resentido y analfabeto, de sus odiadores. Esos que gimen con el country alternativo, que adoro, o con el techno, que me mata de aburrimiento, y que a la vez desprecian a Peret, a Celia Cruz, a María Jiménez, a Héctor Lavoe… Bueno, da igual. No albergo esperanzas. Jamás leerán un libro dedicado a Sabina. En realidad me lo debía a mí mismo. Necesitaba cantarlo y contarlo.

¿Cómo es Sabina tratado de cerca?

Cordial. Amable. Cariñoso. Un profesional de las relaciones públicas. Un encantador de serpientes. No lo digo con desencanto o desprecio. Al contrario. Acostumbrado a tratar con músicos y actores tan pagados de sí mismos. Sabina, él sí una de los artistas más reconocibles en español a nivel mundial, ni se da alpiste ni se esconde tras una legión de psicofantes a sueldo. Te recibe en su casa, en calcetines. Te invita a un tequila cojonudo. Responde a todo. Sin condiciones previas. Incluso te invita a consultar su archivo personal. Siempre y cuando no le des la brasa. Lo que escriban de él le interesa… lo justo. Eso le honra y facilita tremendamente la labor del biógrafo, que escribe con suprema libertad y no se ve impelido a reclamar su aprobación. No, al menos, si pretendes escribir en serio. Si buscas caerle simpático pues ya es otro cantar. Posiblemente inútil. Para el lector, al que estafarías, y para el propio Sabina, cuyo arte no necesita que nadie le haga la ola. Aparte, igual que otras estrellas, Sabina posee un sexto sentido para detectar pelotas. O sea, ni siquiera te serviría para ganártelo.

¿Por qué “Sol y sombra”?

Por su amor por lo taurino. Compartido con muchos de los imprescindibles, de Goya a Picasso, de Lorca a Savater, Jaime Urrutia, etc. Un mundo, por cierto, que pone de los nervios a los adánicos partidarios de que los animales tengan derechos igual que las personas. Solo falta que les concedan la ciudadanía. No entienden que no puede ser sujeto de derechos quien no puede asumir obligaciones. Otra cosa es legislar para evitar el maltrato animal y etc. Sol y sombra, entonces, por tocar las narices de los reaccionarios. Sol y sombra también, como celebración del gran arte español. Y homenaje a la canción del inolvidable Julián Infante, de Los Rodríguez, a los que Sabina tanto admiró y con los que compartió una gira descomunal. Sol y sombra, en fin, por la dualidad que anida en todos nosotros, y que en Sabina se hace evidente en esa ciclotimia tan suya, que lo lleva de lo muy luminoso a lo muy oscuro, de la chirigota al grito, del bar al hospital, del hedonismo a la noche oscura del alma…

¿Cómo surgió el título?

Luego de un lento y aburrido descartar títulos que no valían, que no servían, por obvios, por pueriles, crípticos unos, infantiles otros… pregunté a unas cuantas personas y, como siempre en estos casos, nadie estaba de acuerdo con nadie.

¿Crees que nos queda Sabina para rato?

Mientras el cuerpo aguante, mientras respiremos, imagino que sacará más discos. La cuestión es si volverá al estudio con ganas o si los resolverá como puros trámites que justifiquen las giras. Lo niego todo es esperanzador.

¿Qué disco le recomendarías a alguien que no hubiera oído nunca a Sabina?

Hemos hablado demasiado de 19 días. Me decantaría acaso por cualquiera de los tres de los noventa, Física y química, Esta boca es mía o Yo, mi, me, contigo, las tres cumbres de su trabajo junto a los imprescindibles Pancho Varona y Antonio García de Diego. Ahí está todo Sabina, de lo irregular a lo sublime. Las portadas espantosas, las guitarras rockistas, la limpieza AOR, pero también, aleluya, las canciones monumentales, los versos como espadas… Todos esos discos sufren de la dispersión del Sabina de la época. Que alterna sin parpadear medianías y clásicos. Por cada rock and roll cutre, por cada salsa de vientos programados, encontramos Y sin embargo, Y nos dieron las diez, Ruido, Por el bulevar de los sueños rotos, Peor para el sol, Siete crisantemos, Contigo, Como un explorador, Viridiana, Incluso en estos tiempos, La del pirata cojo… Y algo más: hay bolero, hay rancheras, y guiños a JJ Cale, y ecos de Leonard Cohen. Pocos han maridado mejor el rock and roll, a los Stones y a Dylan, con el tango, el corrido, la cumbia… y con la copla, aunque eso venga más adelante, con 19 días. Para cuando en Dímelo en la calle regrese a la ranchera, pienso en Camas vacías, está ya a la altura de José Alfredo Jiménez. Y ahí, en los arrabales de José Alfredo, y en los cabarets y tablaos de la rumba flamenca, habita mi Sabina favorito.

¿Por qué?

Tanto la ranchera como la rumba son géneros de una visceralidad, de un rompe y rasga, complicadísimos de abordar sin resbalar hacia la hipérbole. Sabe ennoblecerlos con gotas de alta poesía. Y sabe mantenerlos en el punto justo de cursilería, malditismo y alcohol de quemar que necesita. Son, además, géneros enfrentados al relativismo posmoderno, tan moña, y al moralismo buenista. Son géneros para adultos, no para niños ni curas.

¿Qué canción?

¿Cuál recomiendo? Cambiemos. Saltemos a otro disco, a otra época. Hasta Juez y parte. Su primera obra maestra. Necesitaría una reedición, ojalá, que permitiera escucharlo sin la basura de la época, los teclados, las baterías artificiales, las guitarras de chichinabo, los efectos, la morralla. Aún así, barbaridades como Princesa, o Cuando era más joven, o Ciudadano cero. Uf.

¿Por qué?

Toma Ciudadano cero. ¿Quién en nuestra tradición escribe eso? Puro noir pasado levemente por la plancha del tipismo. Retorno al pasado yPerdición con gotas solanescas. En EEUU hablarían de un storyteller consumado. Tipo Kris kristofferson o Townes Van Zandt. El mismo que asoma en Princesa o, varios años y vidas más tarde, en El caso de la rubia platino y Barbi superestar. Y a ese tío, en otros, discos, le da por escribir hermético, por tirar de la enumeración caótica y de imágenes surreales, y también lo borda.

¿Cómo explicarías, cómo sintetizarías aquí, su personalidad como artista?

Extrovertido y hermético. Salvaje e hipocondríaco. Sociable y misántropo. Contradictorio. Fieramente humano.

¿Cuál será tu próximo libro?

Sospecho que un recorrido autobiográfico y periodístico, entre la crónica, el reportaje y las memorias, de mis años neoyorquinos.

Eduardo Martínez Rico

 

Artículos relacionados

  • Os voy a contar un cuento de Navidad. Se titula "Las mejores Navidades". Sucedió no hace demasiado tiempo, por estas fechas navideñas, pero parece como si hubiera llovido muchísimo desde entonces, y más en esta tierra nuestra en la que llueve tanto y nieva tan poco. Pero aquellas Navidades sí que nevó, por lo menos…
    Tags: y, de, que, a, rico, martínez, eduardo, cartel
  • Francisco Umbral, a lo largo de su trayectoria literaria, dio para muchas preguntas. Fue, casi siempre, un entrevistado difícil, y escondido tras su máscara, solía ejercer un gran atractivo. En la entrevista que realizó con Serrano Soler en 1976, se observa a un Umbral insufrible y juvenil. Fue una entrevista desastrosa (para él), en la…
    Tags: que, de, y, a, rico, martínez, eduardo, cartel
  • Sólo tú puedes convertir en vida estas palabras. Sé bienvenido, bienvenida, esta novela no tiene reglas, es reino de la libertad, sus únicos corsés son los del arte. Eduardo Martínez Rico   La literatura como losa, como aprendizaje, como fuerza, como motor y como enseñanza constante. Todo un libro que reflexiona sobre la literatura, al…
    Tags: de, y, que, a, rico, eduardo, martínez, cartel
Filed in: Entrevistas, Música

Comments are closed.