9:59 pm - miércoles noviembre 21, 2018

La puesta del sol dionisíaca

Written by | 03/07/2018 | Comentarios desactivados en La puesta del sol dionisíaca

El adolescente que intenta iniciarse como escriba, rizos de oro y tez pálida, clava sus ojos en El delirio de los coribantes, un estudio sobre la poética de los trágicos griegos; en concreto, sobre los rituales que se hacían en el monte Ida en honor a la diosa Cibeles. Así fue el nacimiento de la poesía, piensa él.

Arriba: el atardecer se manifiesta en un ángulo de luz que se derrama sobre los paños del mar. Un manto de oro se dibuja entre el horizonte fosforescente y la arena de Castelldefells.

Ante las impresiones del cambio de celaje, el aprendiz del verso suplica a Zeus que lance un rayo violento sobre su cabeza. Se encuentra en la terraza de un restaurante con vista al mar y es testigo de cómo el sol se comienza a hundir en las profundidades del océano. Está a la espera de que el camarero traiga una botella de vino.

La montaña que yace en un extremo del horizonte tiene una similitud con el Monte Ida. Es la hora en que las sacerdotisas de Cibeles, las musas, se alistan para recoger los restos del ritual de los coribantes. Ellos, bajo juramento de pena de muerte, tienen que estar castos en el ritual. Después entran en frenesí y danzan con sus armaduras al ritmo de panderetas, cuernos, flautas y platillos.

La tarde se torna mágica. La luz, esta vez más opaca, se filtra en las nubes y en la cima de las montañas. Las copas de tinto sirven para evocar los recuerdos paganos. La música celta que llega desde el interior sirve para imaginarse en el monte de Ida, cerca de Cibeles. Se pone la armadura. Danza con el ritmo de los coribantes. Cree que ahora sí puede ser poeta porque ha alcanzado la mayoría de edad.

Según la última lectura del adolescente, los coribantes han triunfado sobre la página en blanco. En ese sentido, cree ser heredero de una obra en el olimpo de los trágicos. Sin embargo, no puede escribir y planifica otra estrategia para conseguir el frenesí poético.

La noche establece su imperio oscuro, coronado de estrellas. La luna reina en el cielo y se ha desvanecido el astro de Apolo. Las influencias dionisíacas tornan difícil razonar con claridad acerca del nombre de las cosas y sus significados.

El aire nocturno se torna helado, las mujeres salen de sus casas y se juntan con los caballeros en el campo. Después entran en un estado de frenesí y pierden la conciencia. Es el mismo delirio que sufre el adolescente, ante su impotencia de escribir, imita los últimos actos del ritual de los coribantes. Entonces se desgarra el vientre a la espera de que las musas recojan en vasijas los restos de sus testículos.

La puesta del sol dionisíaca se publicó en una revista universitaria. Esto ocurrió tres años después de la muerte del adolescente que presencié en un restaurante de Castelldefells. Fue la transición entre el atardecer y la noche.

La versión presente tiene un desenlace distinto del original y versa así: El aspirante a escriba, bajo el reflejo de la luna, se desangra en versos. Por fin llega a la conclusión de que la poesía es una mutilación del lenguaje que en vano intentó conseguir, pero que sí le salvo la vida.

Álvaro Linares Clarke

 

Artículos relacionados

  • Una noche, mientras soñaba -lo recuerdo- con un mar sereno en el que nadaba rodeada de sol, el interfono que comunicaba mi dormitorio con el de mi hijo cambió su tenue luz verde por una intensa luz roja y un quejido sonó a través de él. Me incorporé y fui hasta el cuarto del pequeño,…
    Tags: de, y, que, del, se, cuento, cartel
  •   A poco de cumplirse once años de su muerte, Francisco Umbral no deja de sorprendernos con el legado de su mina literaria. En estos ejercicios prácticos, en realidad, nos entrega su Teoría del cuento[i], con la que demuestra, sobradamente, ser un ingenioso representante del cuento contemporáneo de siglo XX, de Madrid y Valladolid, a…
    Tags: de, y, cuento, cartel
  •   Se encontraba tan cansado que, ni siquiera los ruidos provenientes del exterior consiguieron evitar que, en cuanto su rostro se apoyó en la almohada, sus ojos se cerrasen y perdiese la noción del tiempo y el espacio.   No obstante, en contra de lo que pudiera parecer, no estaba dormido, pues sintió cómo su…
    Tags: de, que, y, se, cartel
Filed in: Creación literaria

Comments are closed.