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Los picos femeninos de Picasso

Written by | 14/04/2019 | Comentarios desactivados en Los picos femeninos de Picasso

 
Durante la pasada quincena, Málaga se ha vestido de rojo para recibir a los artistas dedicados al séptimo arte en el 22 Festival de cine en español. Calles, plazas, cines y teatros se han engalanado de alfombras rojas, carteles, conciertos, música, cócteles, cenas, premios y demás celebraciones para reconocer una vez más a los directores, guionistas y protagonistas del mundo artístico. Este año, el tema de la mujer ha sobresalido entre las cineastas premiadas, no solo por las películas que llevaron a la pantalla grande las vidas de mujeres de todos los ámbitos sociales, sino también por los documentales de mujeres valientes y luchadoras, cuya realidad es más insólita que la ficción: Bienvenidas al club, Entre la tierra y el canto, Porteadoras: las esclavas del Sur, Autorretrato con herida, Bajo la piel del lobo, Moonface, una mujer en la guerra, Calamity, etc.

Dentro de este marco colorido, musical y artístico, la emblemática ciudad malagueña se ha llevado una vez más los honores, aunque el principal protagonista, en sí, ha sido Pablo Picasso. El pintor universal ha acogido a cada visitante en el Museo de su impresionante colección y en su casa-fundación que recupera “el sentimiento de origen, el arraigo a la familia y la importancia en su pintura del círculo de personas íntimas y de lo cotidiano”. Además, el documental El Joven Picasso del director y productor británico Phil Grabsky ha redondeado la figura del artista, a través del recorrido de su adolescencia de continuos aprendizajes en las tres ciudades que influyeron en su vida/obra: Málaga, Barcelona y París. En éste se interpreta la verdadera dimensión de su protagonismo como creador del cubismo y de sus múltiples perspectivas pictóricas.

Sin embargo, después de conocer la accidentada y caprichosa geografía paisajística de Málaga y de sus alrededores, la cadena montañosa de picos de distintos tonos, formas y tamaños, uno valora y comprende mejor los trazos, conceptos y motivaciones del artista. Sin duda, la evocación a su lugar de origen está reflejada en su pintura. Con toda razón, reproduce en sus obras de arte, el cubismo natural de sus montañas sinuosas que fusionan a la perfección: mar y cielo, agua y tierra, hombre y naturaleza. Éstas aparecen revestidas de siluetas femeninas que perfilan los cuerpos azules de Málaga y alrededores que el pintor redescubrió al darle la vuelta al nombre de la ciudad: la Maga, primera fuente de inspiración de su talento artístico.

Sin duda, la mujer es la principal protagonista de toda su obra pictórica. A partir de Las señoritas de Avignon, su pintura estuvo claramente influenciada por todas las mujeres/musas que marcaron su vida en sus diferentes etapas, a quienes admiró, veneró y pintó. Destacamos la presencia relevante de Olga Picasso, su mujer, para quien el Museo ha dedicado una exposición exclusiva con los distintos retratos que el pintor le hizo durante los años que compartieron, donde se expresa que: “Cada vez que retrataba la imagen en su vida, seleccionaba aquellos rasgos que para él transmitían a la vez su aspecto físico y su temperamento”.

En realidad, buena parte de sus pinturas reflejan la pasión-obsesión que sentía por la mujer. Pensamos que la mayor muestra está en los retratos y desnudos grupales e individuales de mujeres en distintas poses: Las señoritas de Aviñón, Las Tres Gracias, Tres mujeres en la fuente, entre otros. Una de las más notorias influencias la encontramos en las pinturas de su maestro Toulouse Lautrec, quien también amó y pintó el mundo femenino, primordialmente, a las mujeres del París nocturno de la Belle Époque. A su vez, tanto Picasso como Lautrec influyeron en otros pintores y escritores de vanguardia y posteriores, entre ellos Francisco Umbral, quien afirma: “España, gracias a Picasso, inaugura de primera mano un arte que le nace violento y nos asusta con su fecundidad, porque tiene hijos mil a partir de los clásicos y arrancando de un pintor de época como Toulouse-Lautrec”. La mayor prueba es que convierte a Picasso en personaje de sus libros y, en uno de ellos, inclusive reproduce el propio título Las señoritas de Aviñon (1995).

La mujer-madre es una de las que destaca en su compendio pictórico, a través del retrato que homenajea a La maternidad. Igual que en los desnudos de mujeres con los pechos sobresalientes, una prodigiosa escultura moldeada por manos divinas, evidencia la réplica del gigantesco seno maternal que se levanta frente a Puerto Banus, una pared azulada que enmarca el vivo retrato del paisaje malagueño. Lástima que la obra divina de los alrededores haya sido destruida por las burdas y torpes manos, durante la burbuja inmobiliaria de la década de los noventa. Desde entonces, numerosas edificaciones como colmenas blancas, han cubierto de cemento las orillas del mar, simulando la blancura celestial. En realidad, son las pinceladas fallidas en los lienzos naturales que, a semejanza de la Torre de Babel, pretenden alcanzar con opulencia terrenal, la gracia divina.

De estar vivo Picasso, tiraría las paletas y pinceles y haría huelga de brazos caídos, en señal de protesta por semejante atropello contra la belleza natural del entorno. Quizá pintaría otro Guernica para retratar la devastadora vida-pasión y muerte de su añorada e inspiradora orografía malagueña, de humanas formas cubistas y cielos terrenales, viva combinación de colores en los tapices azules del mar y del tiempo.

Sí, año tras año, el Festival trae vida a Málaga, pero Picasso mantiene fresca la vena artística de la ciudad, de España y del mundo entero que pone los ojos en la cuna que lo vio nacer. En realidad, Picasso no solo encarna el don heredado de su padre, sino es genio y figura del arte que ha mamado de los pechos naturales de la madre-tierra.

Ana Godoy Cossío
Doctora en Literatura Hispanoamericana
Universidad Complutense de Madrid

 

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