4:46 am - Saturday November 25, 2017

‘Polvos y palabras’, de Bella de Court

Written by | 10 November 2017 | Comments Off

Esta novela que estoy escribiendo, por ejemplo, ha nacido ya como obra maestra, y está empezando.

¿Qué escritora o escritor en su sano juicio literario afirma que su obra ya ha nacido como obra maestra? Si no fuera porque quien habla así es el escritor-personaje de Polvos y Palabras, se pensaría que el ego autocomplaciente de la autora de esta novela la está traicionando.

Aunque Polvos y palabras de Bella de Court no es una obra maestra -¿existe alguna?- encontramos en esta obra suficientes muestras para recomendar su lectura. Leemos una novela muy diferente a las demás, de la que nos resulta difícil determinar una categoría en la que encajarla.  ¿Qué tipo de novela es Polvos y palabras? Tiene rasgos de novela erótica, pero son contadas las ocasiones en las que toman forma de escenas eróticas. Los rasgos de ensayo, se diluyen en la estructura de novela dialogada con la que se dota. Los rasgos de novela humorística destacan sobre todo al principio, aunque el peso de las ideas se incrementa conforme avanza la lectura del libro, y los rasgos de novela minimalista son solo de tipo temático. Siendo vano ese intento clasificatorio, mejor resaltar la originalidad y valentía literaria de esta novela.

Advirtamos de entrada que no espere el lector encontrar una “historia” en sentido convencional. Se resume en que un joven escritor decide escribir una novela “a lo que salga” y mientras la escribe va mostrando lo escrito a su novia. Como tema del libro elige exponer a la luz del lector la vida con su pareja, especialmente lo relativo a sus encuentros sexuales. De vez en cuando, hechos aislados, recuerdos pasados, anécdotas y comentarios sobre sucesos cotidianos salen a la luz como apuntes de diez años de convivencia, puestos en conocimiento por el narrador en primera persona. ¿Eso es todo? Sí, pero entramos en el fascinante juego de los espejos, como alude la imagen de la portada del libro. Con esa técnica meta-literaria se produce un cruce entre la ficción del libro y la propia vida en pareja. Ambos novios se ven reflejados en lo que “sucede” en el libro y la lectura del mismo les permite reflexionar sobre sí mismos y sobre su relación como pareja. Este conjunto de reflexiones y la forma en que se expresan son dos de los argumentos para ensalzar los méritos de esta novela, “que se lee con velocidad y frenesí”.

Es una novela en la que el relato casi no avanza ¿Cómo puede avanzar una historia que no lo es?  Incluso, al lector se le hurtan las referencias temporales del relato y se tiene la sensación de estar navegando en un terreno acotado, explorando con recurrencia -aunque de manera entretenida- los temas que interesan a los dos jóvenes.

La novela de Bella de Court no engaña. Hay polvos y palabras por doquier; muchos polvos pero son las palabras la que dan el carácter decisivo a este libro. La palabra, en el sentido de verbo, muestra la desnudez no solo corporal de los dos protagonistas. Ambos se expresan con naturalidad, desparpajo, desfachatez y humor; con muchos tacos y palabras X, por supuesto (“Mis personajes me han pegado la forma de hablar”) … (“Yo soy una persona muy sensible, pero esta novela me lo pide así. Es el libro el que te escribe a ti, el libro te ordena que hagas algo y tú lo haces. El libro te ordena que lo escribas de determinada manera”). De vez en cuando, la autora desliza sentencias felices para desplazar el texto al terreno de la pura creatividad expresiva (“Soy el centinela de tu clítoris, el obrero de tu libido”…)

Hablando de polvos, los novios están en la esplendorosa edad de los treinta años, sin síntomas de declive, y ambos enuncian una actividad sexual fuera de lo común, o al menos formulan en la novela numerosas invitaciones a entrar de lleno en faena. La autora aprovecha de paso esas situaciones para proporcionar buenos momentos de humor. Un ejemplo;

—Muy bien, pues pago los cafés y nos vamos a un hotel que hay aquí cerca.

Yo no sé de dónde me vino la inspiración. Ni soy tan duro ni soy tan lanzado.

—Vale. ¿Pagas o pago? ¿O pagamos a medias?

—Paga tú esto, que es barato, y yo pago el hotel.

—¿Y los condones?

—Te los dan en el hotel.

Era mentira, se lo dije para impresionarla. Sólo en el Palace y en hoteles así te dan los condones gratis, en una bolsita muy fina, de seda, como si te dieran perfume, el gel y el eau de toilette.

—Vamos a follar entonces, ¿no?

—No, mira, te llevo al hotel para hablar contigo durante tres o cuatro horas seguidas.

Aparte del ardor y frenesí en sus cuerpos, poco más se sabe de ambos protagonistas. Conocemos que son jóvenes, cultos, guapos y amorosos uno del otro. Pero desconocemos sus nombres, y tampoco sabremos la crónica personal de ambos antes de comenzar su relación. Ni siquiera el propio momento temporal del relato. La autora, no obstante, aclara en numerosas ocasiones que la joven del relato es profesora de universidad y mantiene económicamente la pareja y que el joven es escritor –también periodista ocasional y profesor-. Un escritor compulsivo y obsesionado, aunque con sentido del humor:

Me lo pensé dos veces antes de contestar. Siempre lo pienso antes de contestar a esa pregunta. Hay veces que digo, ya casi siempre: “Soy escritor.” Porque ésa es la verdad, lo que me siento. Otras digo: “Escritor y periodista.” Lo que no digo nunca es “escritor, periodista y profesor”, que es como decir que no eres nada.

El escritor en diálogo con su pareja analiza sus propias pulsiones artísticas, los comportamientos de los editores, las características de los libros, la dificultad de tener éxito literario. En este aspecto, Bella de Court seduce al lector de Polvos y Palabras con su mirada realista e irónica del mundo del libro. A veces, uno presume que la propia autora se proyecta en el escritor sin nombre que está escribiendo un libro, “con el corazón, en pleno desahogo”.

Lo interesante de esta novela es que el escritor de ficción encuentra, además de otras cosas placenteras, un apoyo decisivo y experto en su pareja, que le asesora:

A los lectores, salvo unas cuantas señoras de derechas por ahí perdidas, les gusta leer sexo y tacos. Morbo, mucho morbo. Tienes que escribir libros dinámicos, ágiles, con marcha. Durante mucho tiempo has hecho cosas políticamente correctas. Ha llegado el momento, amor mío, de que escribas un libro con total libertad. Y si te sale una paranoia mejor.

Lo bonito de esta novela es que la autora conduce al lector a un buen puerto, con final sorpresa, aunque mantenga algunas incógnitas:

Tu libro es una novela y como buena novela mezcla la realidad con la ficción.

Jesús Varela

POLVOS Y PALABRAS
Bella de Court
Novela
344 páginas (15 x 21 cm)
Fresada con solapas
ISBN 978-84-946950-9-4
Editorial DALYA
P.V.P 15 €

Artículos relacionados

  • Patio circundante del Templo Dorado Cuando atravesé la puerta el detector ni se inmutó. Un guardia, no obstante, extrañado, me cacheó para comprobar que mis bolsillos estaban, tal como indicaba el cacharro, vacíos. A uno siempre se le pone un poco cara de culpable cuando un policía le palpa los costados. Acto seguido, ya libre…
    Tags: de, la, el, en
  • El pasado viernes venía yo de trabajar a eso de las ocho y media de la noche. A la altura de la Puerta del Sol me fijé en que un helicóptero sobrevolaba la zona, titilando en la negrura del cielo con una luz roja intermitente. Al doblar la esquina que conduce a la plaza de…
    Tags: de, la, el, en
  • Durante más de tres mil años, el sistema de castas ha existido en el subcontinente. Se trata de un sistema hereditario de estratificación social en el que las clases sociales se definen por un número de grupos endogámicos conocidos varnas. Las castas se multiplicaron debido a cambios introducidos en la ley brahmánica y a diversidades…
    Tags: de, la, en, el
Filed in: Literatura

Comments are closed.