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Rebobinando recuerdos y melancolías

Written by | 08/08/2018 | Comentarios desactivados en Rebobinando recuerdos y melancolías
La tierra es la misma, pero se ha roto por dentro. Las piedras del empedrado del Camino de Santiago, de la Calzada, las descubro maltratadas, agrietadas, viejas, sucias. Hay agujeros negros, tabaco oscuro, incrustaciones de vida arruinada, botellas estrelladas en el suelo de mi ayer. Me cuesta creerlo, pensarlo, menos soñarlo, pero las piedras de mi pueblo, están así, rotas, heridas, sucias, como una batalla perdida a la vida. Y me envuelve la melancolía, y me siento un poco huérfana sin el banco del patio de mi casa vestido de verde; desolada sin la frescura de la parra, sin la alegría de los colores fucsia de los geranios que regaba mi madre. Y me tironea la melancolía de nuevo. La tierra es la misma, el paisaje también, pero me falta el barquito de mi padre meciéndose en el muelle

‘Diálogo amoroso’, de Luis Alberto de Cuenca (Poema inédito)

Written by | 05/04/2018 | Comentarios desactivados en ‘Diálogo amoroso’, de Luis Alberto de Cuenca (Poema inédito)
― Aceptas lo que ocurre tan tranquilo. Lo miras todo desde fuera, como una pieza de Brecht. Eres capaz de ver las cosas desde lejos, sin que te impliques en ellas lo más mínimo. ― ¿Después de que han pasado o mientras pasan? ― Me pregunto si hay algo que te afecte, que te altere, que llegue a emocionarte. ― Estar contigo. Pero no me crees. ― Lo único de mí que te interesa es mi cuerpo.                         ― No sabes lo que dices. Cuando digo que quiero estar contigo tan solo estoy diciendo que te quiero, y puedes alegrarte, o asustarte y salir de estampida, pero es así. ¿Qué te parece?                                    

‘Soy mi hermano’, de Santiago López Navia

Written by | 28/03/2018 | Comentarios desactivados en ‘Soy mi hermano’, de Santiago López Navia
Yo soy mi hermano, y a mi hermano fío el báculo tenaz de mi consuelo. Si caigo él me levanta desde el suelo; si pierdo él me devuelve lo que es mío. Él es mi lucidez si desvarío, restaña las heridas de mi duelo, si el plomo ata mis alas alza el vuelo y no hay vado mejor si crece el río. Con él siembro mis campos y los riego. Con él levanto el muro de mi fuerte. Con él velo las armas mano a mano. Su hombro es el bastión de mi sosiego y no reniego nunca de mi suerte sabiendo que yo mismo soy mi hermano. Santiago López Navia   Artículos relacionadosRebobinando recuerdos y melancolíasMi barrio en la memoriaLos Bardos en la época de la “poesía joven”

‘Nueva Orleans’, de Marina Casado

Written by | 02/10/2016 | Comentarios desactivados en ‘Nueva Orleans’, de Marina Casado
Recuerdo cuando fuimos inmortales. La luz de media tarde desparramaba sus cabellos de oro sobre el sofá. La vecina del cuarto, aquella niña llamada Mara, canturreaba una canción de plastilina en los oídos de las hadas que nunca se atrevieron a buscarnos. Mara tenía la mirada bovina y una ancha sonrisa confiada y patética colgando con lustrosa placidez de las mejillas. Yo siempre tuve las pupilas demasiado grandes. Alguien hablaba de Nueva Orleans y yo veía las trompetas conviviendo con las luces rojizas de los bares, sombreros desgastados, calles amargas perfiladas de risas en el anochecer. Han pasado los años. Ahora nadie conocerá jamás Nueva Orleans, asesinada parcialmente por aquel huracán de principios de siglo. Dicen que la trompeta de Louis Armstrong apareció semienterrada

Sonata triste de invierno

Written by | 07/02/2015 | Comentarios desactivados en Sonata triste de invierno
                                      Desaparecerás, es claro; la pregunta no es ésa,                                       sino hasta cuándo podré atarme a tu sonrisa,                                       hasta cuándo tus ojos,

Dos televisores

Written by | 04/05/2013 | 1
Dos televisores llenos de tinta para los cuadernos del mundo. Y tú, paloma inquieta que se pierde en una cafetería. Conocí en uno de mis viajes un cosmos que amanecía a la hora de tu café, con un vestíbulo renacentista que se hizo tu armario y un querubín bobo que resbalaba en las nubes mojadas de tu iris. Tus dos televisores están llenos de tinta y convierten las avenidas en ríos, las grúas se antojan pinos en las retransmisiones y esta gran Stazione Centrale di Milano en un gran lago donde habitan especies de anfibios que creía perdidas en la vorágine pop que nos aturde:                 Había un lector de poesía latina                 ¡Yo

Envolver el mundo con mi cuerpo

Written by | 27/03/2013 | Comentarios desactivados en Envolver el mundo con mi cuerpo
Me gustaría abrazar al mundo, abarcarlo todo para resguardarlo de todo mal, del dolor y sentir en el vientre el bregar de los hombres; en el pecho la llama ardiente de los oprimidos, en el cuello el hielo eterno del amor que no vuelve. Quiero sentir el alma de las calles, intensa, y doblarme cuando el peso me venza y con un grito volver a soportar la carga, quiero envolverlo todo en este instante, hacer un hatillo gigante con las manos y soportar toda la rabia de los pueblos; para no volver a sentirme tan culpable de haber vertido tanto olvido y omisión. Haber dejado un mar de detritus en las olas, me gustaría sellar con un abrazo aquellas grietas que dejaron escapar las inocentes almas y apagar los rescoldos del mal fario matando al oxígeno que les da, maldita vida, quiero que España

Musgo

Written by | 01/02/2013 | Comentarios desactivados en Musgo
Vais a estar siempre resucitando (al menos da esa impresión) como la lluvia en el soneto de Borges. Ayer os vi en los libros debajo de un almendro y volví a hablar con vosotros en lenguas de estrépito cavernario. Cayó un aguacero ingrato de soledad que empapó todo lo surgido de vuestro pedregoso recuerdo.              Hay musgo.                         Hay vida. Aguaceros, aguadieces, de soledades. Cae la lluvia sobre Madrid y surge el musgo al norte de las piedras.              Hay recuerdo.                         Hay

Nena de paloma y rama

Written by | 30/01/2013 | Comentarios desactivados en Nena de paloma y rama
Niña de paloma y rama y olivo verde en la boca, qué poquitos te conocen, sólo quien te haya perdido, pero te ganan tan pocos en este arquetipo herido de democracia invidente que en vasos de humo se ahoga. La nena viene descalza, su cuerpecito humillado por cárceles sin barrotes, detenciones de canela, y en su nombre de azucena se han hecho contradicciones de Estados donde la vida sangra gasoil en mangueras. Hay hambre bajo las yuntas y mendigos por las calles que mean Constituciones, derechos con ramas secas que usan las autoridades para encender sus hogueras y a la niña la acarician y tiene la piel reseca. Niña de paloma y rama con el pecho de jenabe sin cicatrices cerradas, en la risa de un cadáver hay más de ti que en la gente que viva te busca a gatas, y es que vivir de rodillas está

Música

Written by | 25/01/2013 | Comentarios desactivados en Música
Elevación del alma sublimada, estrofas que bailan al viento, cuerdas y teclas que vibran y cantan, gritos del corazón, vela, barlovento. Lenguaje místico y cercano, chispa del amor y del consuelo. Música: nombre, concepto, compañera de ripio y pañuelo, ¡no te vayas nunca! No te irás. Cierto. Testigo, alegría, asidero, serena en el giro del tiempo. Señora cordial de rima engalanada, de los hombres cadencia, pureza y talento. ¿Cómo ser a la vez el todo y la nada? ¿De qué forma sentir y tocar tan adentro? Llegar a tu templo y rendirse, dejarse al tibio vaivén que mueve la barca, entornar los ojos, abandonarse y ver partir el miedo, alejarse la pena, morir la parca. Artículos relacionadosDos televisoresLa muerte es como otro cualquiera'Diálogo amoroso', de Luis Alberto de