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“Pagos: No premiado”

Written by | 29/07/2015 | Comentarios desactivados en “Pagos: No premiado”
Begoña nunca ha sido un torrente de pasionalidad, pero tiene fibra sensible. Salvo raras excepciones, sabía contener los sentimientos para no mostrar todas las cartas a sus amistades o a su familia. Ella siempre pensó que su debilidad era un charco hondo donde se guardaba una especie de joya perdida: la buena simiente. Así lo ha llamado siempre su madre cuando la miraba fijamente a los ojos y le limpiaba las lágrimas. “Tú la tienes, hija, qué suerte”, y se limpiaba las manos en el mandil, como solo lo hacen las madres de Extremadura. Desde aquellos llantos de cría, Begoña ha tenido sollozos explícitos en contadas ocasiones. Su templanza ha aguantado la muerte de su padre, la de los grillos que vivían en el bote de tomate, las primeras experiencias sexuales, un parto y un divorcio.

Fotografiando la Transición (y III)

Written by | 21/03/2014 | Comentarios desactivados en Fotografiando la Transición (y III)
Ha entrado la noche. El mar adormecido, ruboroso como una caracola, trae consigo una tupida red de referencias y recuerdos. Una idea me alcanza como el rayo: caigo en la cuenta de que no había puesto los pies en esta casa hasta que murió Doña Eulalia, mi madre. Me siento agobiado por el recuerdo. La penumbra reinante en la mesa escritorio me otorga un aire fantasmal. Necesito conversar con las voces esbeltas y los cuerpos sonoros que trae el ácido. Agazapado bajo el cono de la luz del flexo, siento el LSD bogando por mis venas. Una atmósfera tétrica y espesa puebla el pasillo. Mi onírico mundo se da de bruces con la alcoba de Doña Eulalia, mamá. Aminoro el paso; por la rendija de la puerta entreabierta dibujo e imagino el resto de la habitación. Pienso en deshacerme en seguida de

Fotografiando la Transición (II)

Written by | 24/09/2013 | Comentarios desactivados en Fotografiando la Transición (II)
«El dolor de la ausencia es insondable. Pero la muerte es cotidiana». Volteo aquella idea, mientras paseo por la playa. Se diluye en mi mente el estruendo del mar y la fotografía obsesiva. Después de todo, pienso, es un poco confuso. Sentado frente al océano, estrujo la arena allí donde el mar se transforma en tierra movediza, como si fuese tiempo de vendimia y estuviese yo con los dedos pisando uvas. Dejo que el minutero de las olas desgrane el tiempo, mientras un mar rompiente de espuma se desploma con el último reflejo del poniente. Mis manos se entretienen en tironear un descosido de la bragueta y es entonces cuando decido abandonar la orilla. Una hora después, de vuelta a casa (la de mamá), cuando abría la puerta vidriera, descubrí un ventilador de aspas horizontales colgado

‘Luces’, de Chéjov: Ruso ante todo

Written by | 08/12/2012 | Comentarios desactivados en ‘Luces’, de Chéjov: Ruso ante todo
Decir que Antón Chéjov es un escritor ruso puede sonar a obviedad bibliográfica. Pero si añadimos que es un autor genuinamente ruso el dato adquiere connotaciones precisas y casi inapelables. Porque será de la Rusia del XIX de la que estaremos hablando. Basta con citar a Tolstoi y Dostoievski para membretar un periodo en el que el narrador omnisciente apretó el cielo claveteado en las raíces de la madre Rusia. Pero los pies de barro empezaron a resquebrajarse a cada lado del trono de Alejandro II. Las raíces saltaron, y la tierra se revolvió hasta que se le terminó por subir la sangre a la cabeza, más roja que nunca. Chéjov nació en 1961, con la abolición de la servidumbre recientemente implantada. Y publicó Luces en 1888, con Alejandro III en el poder, siete años después